lunes, 29 de septiembre de 2008

OTROS ATARDECERES

Habrá otros atardeceres, serán cientos,
de colores como el sueño, de pálidos rojos
y hasta grises, lejanos, como los recuerdos.
Habrá noches claras y días sin tus ojos
y todo será una bruma sin sonido,
una espesa lluvia que depondrá mi piel
Y roerá mis huesos…
Habrá otras lunas en silencio,
esperando la luz Improvisada del día venidero,
su alba interminable de socorros congelados.
Habrá otras lunas, sí…
pero no serán las mismas,
ni el crepúsculo,
ni las noches, ni los días… habrá otros,
serán interminables, serán mi fatiga, mi declive impostergable.
Mil azotes serán…
porque no estarás en esos atardeceres,
ni en las lunas, y ya no habrá noche,
todo será… Una réplica insistente que te implorará el retorno.
Porque aquí;
nada es lo mismo en tu ausencia.

Entre tu ser y yo

Entre tu ser y mi existencia,
podrá haber o quizás hubo
un tiempo inefable, un vuelo de hojarascas
que encuentra un “ya no” irrenunciable.

Quizás no sea el tiempo, sino la distancia.
Tal vez un idioma indescifrable
o una simple esquina
que no hemos cruzado juntos.

Tal vez te he dicho no
y nunca habrás regresado.

Puede ser que me estés buscando,
que hayas existido,
que aún, tal vez, no me pienses.

Será tal vez, quizás… no sé.
LA ETERNA DUDA INDECLINABLE.
Un simple estar aquí,
coincidiendo.
Un ahora… Sólo instante…