viernes, 16 de abril de 2010

Apotema

¡Cómo volé contigo!

Anoche.

Alas de elefante sacudieron la cueva

donde nos devoraban los osos.

¡Cómo volé contigo, alzándote en mis colmillos!

Jactábanse las almohadas de nuestro placer idóneo

como un revolcar de centauros entre los espigos.

¡Cómo volé contigo!

Sin alas, sin músculos, sin abrigos…

Jabonados entre cobras, tentáculos y olivos.

Anoche hubo tallos de sinsentido…

Y sobre los miembros que erigimos, la maniobra de tus dedos,

fueron hachas de alivio.

¡Cómo volé contigo…!

Sin alas, sin vástagos, doliendo…

atados a pies de frío.

Confesiones a los 32

Estas palabras hambrientas se devoran corruptibles,
ando errante pidiendo un sistema como anillo al dedo
y todo se tuerce y resquebraja. Soy un insolente sin escuela,
que no puede ansiar más que su propias vanidades.
Soy un pobre cínico.
Harto de tatuajes moralistas,
tolerante de un séquito de absurdas ceremonias
sobre cómo llevar la vida recta y prolífera.
Marcado por unas cuantas severas declaraciones
relativo a defender la sagrada institución de la familia.
Carne de cañón, eres
y jamás solté amarras que no fueran mías.
Cada vez más sujeto
a la voluntad que no es bonanza y es ajena.
Cínico y descabellado,
porque jamás podré decir y obrar con rebeldía.
¡Pobre aquel que se asuma, poeta y libre…!
Los cínicos claudicamos.

jueves, 15 de abril de 2010

EL AUTOR DE LA SEMANA - OLIVERIO GIRONDO

Pasión Interrupta

Le mordió la lengua extirpándole la amenaza. Él había dicho algo perturbador mientras ella olía a secreciones. Le devolvió la lengua entre gritos de espasmo. Eso fue todo. Sobre su pecho le ardía algo más que un nombre ajeno al suyo.