miércoles, 25 de abril de 2012

CELADA




Yo Estaré Ahí, A Tu Lado, Sentado
Corrompiéndote El Mate, Las Galletitas, La Curda Frenética Del Día Después
Ahí , A Tu Lado, A La Mesa redonda, a Los Pies De La Cama
Debajo De La Mano Derecha Cuando Se Esconde Entre La Almohada Y El Colchón Frío,
Cerca Del Descuido, Del Estómago Ácido
Entre Los Bigotes De Aquel Viejo Meado Enrollado En La Vereda De Cualquier
Comercio que se arruina.
Entre Las Sabandijas, Contra Las Paredes Atestadas De Grafitis, Desnudo Y En Terapia,
Raído, Cansino, Relojeando La Persiana Del Vecino Que Se Ha Consumido En Cáncer.
Sobre El Mantel Donde Te Limpias La Boca.
Ahí Estaré, Sosteniéndote El Vaso, Los Lentes Con Su Patilla A Medio Caer, Viscosa De Cinta.
Entre Sístole Y Diástole.
Apretando El Eczema, Los Músculos,
La Lengua Volcada Hacia La Glotis, En El Alma Que Has Traicionado Con Tus Letras Arrancadas De Cachaça.
Ahí, Frente A Frente. Antes Del Día Más Esperado.
Avanzando Al Sosiego Del Oscuro Silencio,
Como Un Recuerdo Del Estreno, La Borrasca Que Te Ha Dado el Pequeño Fogonazo.
A La Vuelta De La Esquina Que atisbas Con Toda Confianza,
En La Certeza Inminente y Absoluta, Ahí Donde Quepa Cualquier Incómodo.
Estaré Cuando Hayas Despertado, Innegable,
Colado Al Techo
Del Mismo Cielo Abundante Donde No Hubo Nada.
Nada, Frío y Eufonía.
Un Sonido Manso Al Que Te Has Domesticado.