miércoles, 14 de diciembre de 2011

DONDE DEBÍA ESTAR

Se lleva sobre la piel,
bajo el pálpito de los huesos.
Debajo del residuo de algún resto de semen.
Se lleva bajo las uñas,
entre dientes fusilados por palabras carcomidas,
socavados, sucedidos.
Se lleva en la garganta como un caimán de cola robusta,
detrás de los ojos, se lleva en la sangre mis huraños muertos.
Va de prisa, acuñando quién sabe qué… Cosa no mía.
Va, se lleva bajo el peso de la vida,
como una cadena de moscas,
como una merienda de arena con cebolla.
Se lleva en alguna parte,
apretado, el peso irritante en la miseria,
ordinaria, diáfana, estalactita.
Se lleva entre las maletas,
en esos bolsillos manoseados donde todo se nos pierde.
Se habrá perdido entonces.
Últimamente, no viaja conmigo.

HB

domingo, 25 de septiembre de 2011

EL AUTOR DE LA SEMANA - CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE


     
    Infância
Meu pai montava a cavalo, ia para o campo.
Minha mãe ficava sentada cosendo.
Meu irmão pequeno dormia.
Eu sozinho menino entre mangueiras
lia a história de Robinson Crusoé,
comprida história que não acaba mais.

No meio-dia branco de luz uma voz que aprendeu
a ninar nos longes da senzala – e nunca se esqueceu
chamava para o café.
Café preto que nem a preta velha
café gostoso
café bom.

Minha mãe ficava sentada cosendo
olhando para mim:
- Psiu... Não acorde o menino.
Para o berço onde pousou um mosquito.
E dava um suspiro... que fundo!

Lá longe meu pai campeava
no mato sem fim da fazenda.

E eu não sabia que minha história
era mais bonita que a de Robinson Crusoé.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

EL AUTOR DE LA SEMANA - AGOSTINHO NETO


Contratados
Longa fila de carregadores
domina a estrada
com os passos rápidos

Sobre o dorso
levam pesadas cargas

Vão
olhares longínquos
corações medrosos
braços fortes
sorrisos profundos como águas profundas

Largos meses os separam dos seus
e vão cheios de saudades
e de receio
mas cantam

Fatigados
esgotados de trabalhos
mas cantam

Cheios de injustiças
calados no imo das suas almas
e cantam

Com gritos de protesto
mergulhados nas lágrimas do coração
e cantam

Lá vão
perdem-se na distância
na distância se perdem os seus cantos tristes

Ah!
eles cantam...

 (Sagrada esperança)

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL AUTOR DE LA SEMANA - FEDERICO GARCÍA LORCA

El poeta llega a la Habana

La luna pudo detenerse al fin

La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquísima de los caballos.
Un rayo de luz violenta que se escapaba de la herida
proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto.

La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.
Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero caliente
ponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.
Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.
Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.
Un sastre especialista en púrpura
había encerrado a tres santas mujeres
y les enseñaba una calavera por los vidrios de la ventana.
Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco,
que lloraba porque al alba
tenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.
¡Oh cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!
¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxíden los planetas!
Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.
Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:
Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.
La muchedumbre cerraba las puertas
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazón
mientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadores
y la oscura ciudad agonizaba bajo el martillo de los carpinteros.

Esa maldita vaca
tiene las tetas llenas de perdigones,
dijeron los fariseos.
Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundos
estrellaban ampollas de lagunas sobre las paredes del templo.
Se supo el momento preciso de la salvación de nuestra vida.
Porque la luna lavó con agua
las quemaduras de los caballos
y no la niña viva que callaron en la arena.
Entonces salieron los fríos cantando sus canciones
y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del rio.
Esa maldita vaca, maldita, maldita, maldita
no nos dejará dormir, dijeron los fariseos,
y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calle
dando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificios
mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.

Fue entonces
y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.

18 de Octubre de 1929. New York.

sábado, 6 de agosto de 2011

Girando



a veces, te digo, no sé
me planto, dejo, abandono todo, lo tiro a la suerte
creo, pienso, me espanto
y dentro de un mes vuelvo, descubro que nada ha pasado
por qué, los ojos, se irritan, se duermen,
que el amor es, mentira, miente, mentiritas,
a veces, casi siempre, bueno, creo que nunca
yo dudo, yo, yo, exquisito el amarillo de tu rostro
las ideas que me avanzan, cansan, todo oscuro.
Discutimos, palabras vienen, palabras salen, suben, bajan
parecen palabras y son gritos, muertes, puñales.
Las nalgas balbucean, lloran, proclaman himnos,
la bandera, el pabellón, todo es un ritual de absurdas cosas que
vuelven a mi cabeza después del alcohol
que apenas ha marchado,
a la una y media de la tarde
de cualquier día.


EL AUTOR DE LA SEMANA - GUILLES DELEUZE


martes, 26 de julio de 2011

El AUTOR DE LA SEMANA - NÉSTOR PERLONGHER


                                            

 

lunes, 11 de abril de 2011

Sólo instante

Un pétalo desatinado,
rugió a su rosa,
estremecido y virulento.
                                                                                                                          Se desprendió en peso leve
sobre los pastos quejumbrosos.
Acarició en su instante, apacible y dulce aire;
fue la calma seducción de ser cosa libre.
La rosa sigue siendo rosa, muy roja, rutilante.
Aquel rebelde pétalo, marchito,
musita y añora haber sido el capullo,
y piensa en el tiempo que fue también su perfume.

Imagen II - Mi viejo padre que labra

Bordando sus dedos le sorprendo,
haciendo de pulgares remolinos.
Cabizbajo, deletrea gago, retumbos.
Sentado en un cajón, todo cubierto de fango.

Una palabra rubia, tal como él, raído y caco,
el paisaje que por fuera, abstraído le rezonga,
comienza a robarle, hilo a hilo,
un batallar de nudos, garganta abajo.

Hacia su cabeza se agolpa, multitudes resignadas,
agita más, pues no hay dolor que no pese liviano.
La tierra come sus uñas, le cuartea el sol, su lerdo paso.

Un hombre rancio, un rostro abonado.
Cose sus manos llenitas de honduras,
la tregua vencida de miembros cansados.

Así lo detengo, le veo estanco.
Dedos de hierro rasgando barro.
Su arado ajeno,
y toda la tierra gimiendo abajo.

Imagen I



Recordé los malvones,
el tanque de agua verde…
Mi dedo haciendo círculos
entre los musgos.
Mi rostro afable, vulnerado.
Recordé la estrecha vía
donde detuve mis pies en el barro,
aquella memoria surgió, surge,
más vívida que cualquier presente.
¿Qué ardid del tiempo tenían aquellas flores?
Si hoy a cosa ordinaria en todo se huele.