miércoles, 26 de agosto de 2009

El encuentro

Al filo inocente de una taza
Con un beso apretado
El primer intento
Intercambios
Sabores jubilosos por supuesto
Fina molienda sus ojos negros
Añejo ron
Boca en silencio
Amantes desvelados, morena piel
(Expreso)

viernes, 21 de agosto de 2009

Samsara

A Claudia Rojas



¡Se pasa la vida!
Y la vida no pasa, se ajusta, se adhiere
Como el espejo juega a ser y no ser reflejo
Sólo en aquel instante donde el rostro se desdobla
Observa y es testigo sin memoria
Apenas un leve recuerdo ajeno
Una astuta trascendencia
Donde el hombre quiere asir su absurda maniobra
Buscar la excusa, un átomo en la mano
Donde toda la verdad se asoma
Y la vida que no pasa y se ajusta y se adhiere
El hambre que adelgaza nuestras horas
Y el tiempo que sólo es tiempo
Como diente filoso nos devora

sábado, 8 de agosto de 2009

Cruz y ficción

Caer desplomado, tosco al suelo
mirar al gigante en su miedo
y hacerle la cruz en la gema, floja
saliva hecha de boca y dientes
feroces atuendos del gris despojo
elevarte hacia la fosa del surco cielo
lamer la ira del dios como filos de espadas
y roer la esperanza que nos dejó la tormenta
y si no te viera ballesta, púa, ponzoña
rasgando el pellejo ardido, sangrado, obsoleto
mi cuerpo en la cruz desciende, cae muerto, infraganti
mi hocico en la tierra y dientes en astilla
mutismo, lacerado.
Pero no hay almas que asistan la espuma
sólo ángeles que se dibujan en el lienzo
alados, rollizos y en hartazgo de vida.

martes, 21 de julio de 2009

Sobre los vientos

Nací en un barrio perdido en la ciudad
sobre los vientos de aquellas épocas confusas,
llevo en la sangre un tango y un disfraz,
limpio mostrador de una recia juventud,
pieza de un tablero movido por el tiempo que pasó,
Fugaz deseo sin razón, su juego de ilusión…
Donde la vida me enseñó a ver
entre las nubes más oscuras, el cielo y el perdón
porque los sueños que antes fueron vestigios
de un oscuro callejón,
su oscuridad… los derrumbó.
Y aquí estoy, y aquí me quedo en el mundo sostenido,
vértigo de un niño que no sabe del amor…
Riquezas de un lejano paraíso que se hundió
frente a mí, y sigo aquí,
porque el olvido…
Hace tiempo lo olvidó.
Crecí en un barrio que miraba el porvenir
desde los juegos que inventaba
cuando era un chiquilín,
lejos del bullicio y del mundo que transita,
quedaron calesitas y torres de cartón.
Tardes donde el tiempo jamás nos alcanzó,
Anclado en la memoria…
Ni el olvido lo olvidó.

Coartada

No alcanzó la madrugada.
Yo quería oír tus excusas
y la noche creyéndose un trueno
nos dejó una afonía triste, de ojos sabuesos.
Yo quería oír tus excusas
y la luz no respetó las ventanas y te dio pena
mi rostro como un mezquino trofeo
la fatiga de mis labios sellados y lerdos.
Yo quería oír tus excusas
y te fuiste lacerando aquel misterio,
los espejos tiritaban y el frío de la mañana
me acercó al recóndito sueño, resignado.
Yo quería oír tus excusas
pero la noche,
fue tu mejor argumento.

Rarezas II

Un viejo Trolebús chispea, detenido, colgado.
La varilla ajustando la red.
Fríos asientos, la cármica, mi niñez.
La ciudad pasando por la ventanilla.
Monopatines, viejas chatas, rulemanes.
Cacerolas por Nuevo París.
¿Dicta qué? Fin de mes, el Tren Fantasma.
El Halley y el fin del mundo.
México 86, el color de la TV, la escuela.
Un walkie tolkie, la BMX, los Reyes del 6 de enero.
Tristán Narvaja, los pucheros del domingo, la siesta hasta las tres.
Los perros, el trompo, la bolita,
la lluvia, tortas fritas y el almacén.
Clarín, un tango de Gardel.
Exiliados que regresan, democracia
y un tal Che colgado en la pared.
Los pamperos, el cuaderno de dos rayas,
la merienda con dulce de membrillo,
el buzón amarillo,
viendo pasar el tiempo.

Grafiti

Escribiré tu nombre en todas las paredes…
De todas las casas.
De todos los barrios.
De todos los países.
De todos los continentes.
De cada planeta en donde encuentre vida.
No para que sepas cuánto te quiero,
ni para que salgas espantado ante tanta locura.
Acaso, para que sepas que te busco
y que aún no sé tu nombre.

Anónimos

Esas bocas que no besaremos,
las nunca besadas…
Esas que no veremos.
Los cuerpos inflados por el suelo,
zapatos tullidos
que a nadie importa dónde fueron.
Tu cabeza en la almohada pidiendo socorro,
mis pies retorcidos agitando sus crestas,
tu nombre que apenas recuerdo
y un invierno que quiere cama como cualquiera.
Una boca menos tan que no dice nada,
que no veré de nuevo.
Y aquí la culpa sumando trofeos.

El muerto se parece a mí

Suenan fusiles, ruidos, cadenas,
la noche comparte sus gritos y alertas.
Los hombres caminan,
descalzos y hambrientos,
el agua en sus dedos helando sus miedos.
Esto no es un sueño.
Los perros que ladran se lamen el cielo.
Mi General. Se escucha a lo lejos.
El paso se agita la fila se queja,
suenan fusiles, los muros se alejan.
Caen tendidos los cuerpos fundidos,
parece un sueño, nadie está vivo.
Parece un sueño y despierto.
Plomo en el suelo y un muerto,
siguen otros al acecho.
Un rostro cree mirar el cielo,
parece el mío y no es un sueño.
Jamás podrá serlo.
Un hombre, un fusil, unos cuantos entierros.
Algunas balas perdidas… podrían estar cayendo.

Raconto momentáneo de algunas pequeñas alegrías

Yo celebro…
La primera bocanada consciente
Del aire apretado a las siete
De mi cuarto frío
Yo celebro…
La primera cita
El primer beso
Cuando tenía dieciséis
Y tu boca pequeña sosteniendo el cigarro
Celebro también
Los recodos de la Ciudad Vieja
El sol frenético de las dos de la tarde
mis rodillas sucias paseando en bicicleta
Celebro el pan, la cebada clandestina y los recreos
Y este aquí, este ahora después del almuerzo
Donde el silencio me regala un gesto, y calla
Celebro mi ventana, las paredes con sus fotos
Donde nunca pasa el tiempo
Y el velo del mañana pasajero
Aguardando como un perro
Que le haga compañía
Celebro mi libertad presa como tantas libertades
La emboscada de la muerte que es ajena entre tanto
Y mis ganas de decir que no enmudece
Y dispara

¿Qué ves cuando te ves?

Te miro pasar, pateando la lluvia interminable. En mi oscura ventana te observo sin recaudos, detenida bajo el pórtico, guareciendo tu incauta belleza, infinita. Sacudes el agua que escurre silenciosa por tu cuerpo. De rodillas con evidente sigilo te agazapas y en un pensamiento que arrebata un punto fijo donde detienes tu mirada, desapareces. Quiero adivinar tus noches y tus días, la infame suerte que robó el gesto preciso y hasta la huella perfecta donde estaba tu sonrisa y es en vano. Recorro a la distancia la sencilla procedencia de tus huesos, las voces que han dicho tu nombre cien veces y que no conozco. La gente pasa entretanto pero tu mundo es lento, no importan sus piernas que cambian y apresuran el paso. Ellos no cuentan, no hay seres posibles para tu mano tendida, mecánica, sostenida por una idea. ¿Qué serán… siete, diez años? La lluvia cesará y habré cerrado la ventana para entonces. Allí, su mano tendida, su frío consecuente. No existirás tal vez, sino te miro.

Inefable

Es natural que el tiempo pase pero podría detenerse a veces y preguntar por alguien conocido. Tomarse un café con nosotros, mientas espera. Es natural que el tiempo pase. En alguna parte la urgencia, es insostenible.

Retracto

me arrepiento de tus manos
porque sufren calladas
y se crispan silenciosas
me arrepiento de tus bocas
líricas promiscuas insensatas
que despojan mi sueño profundo
me arrepiento de tus piernas
tu luengo sexo ufano
de tu sola obstinada pleitesía
sin mí un nada absoluto pestilente
y sin embargo qué de ti si al fin me muero
volvería arrastrando mis cadenas
con sumisa algarabía
desconsuelo
y sin dudas enmudezco en obsecuencia
al saber que a veces me arrepiento
y es en vano
no me alcanza

Presunto implicado

tendré que morder nervios
tragar furias y unas cuantas contiendas
pisar distraído los recelos, las angustias
sobornar tragos acedos y blandas penas
sacar insomnios debajo de la almohada
aspirar y exhalar noches con llanto
exhumar las felices
dar tregua a viejos amores
o venderme en los mercados
al infame precio de recias caricias
susurrarles al oído a unas cuantas distracciones
mientras friega en la pileta su cara
baldía soledad que no sospecho el nombre
tendré que buscar mi índice en agendas
saber de mí en los diccionarios
grabar esta voz en el teléfono y llamarme equivocadamente
alguna vez, cuando ya no pueda recordarme

Ventanas paralelas

(Cuando posea lo absoluto…
Cuando todo pueda asirlo).
Lapso estricto en que la felicidad me colma.
Atestado ya de amores arbitrarios
y sonámbula locura…
De fuegos extintos y vigores que arremeten.
Fatiga impostergable de los tiempos viriles.
Vivaz silencio que me atañe finalmente.
Aunque perfecto parezca todo
y nada a lo perfecto se parezca…
No seré quien vacile.
Socavando bases obstinadas,
alzo próceres en mármoles azules…
Rotundos un tiempo.
Si bien, frágiles por siempre en un segundo.

domingo, 15 de febrero de 2009

Visita de ausencia

Hago planes…
Ansío persuadir mi desconfianza.
Te dibujo en manos visitando mi desvelo.
Porfiado como una herida
desordenas lo que siento.
Persistes infalible por las noches
como el fiel reflejo en los espejos.
Y te vas ansioso y sin consuelo,
dejando en mi deseo los antojos,
moribundos y acechando tu regreso.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Yo no soy un perro pero a veces

A veces me siento un perro.
Ladro, me fatigo y orino las paredes.
Miro a mi perro que no se altera en absoluto
y me doy cuenta que sólo soy yo, triste y obstinado.

domingo, 18 de enero de 2009

Rambla Sur

El silencio y un poco de mar
que es tan gigante y hoy está dormido.
Los huecos entre las rocas son bocas del agua
y hay colores en los peces grises que danzan las horas tardías.
Barcos por doquier y se respira puerto.
A un costado, acostumbrada a su algarabía,
la ciudad se sacude el verano,
despertando en luces la inevitable noche.
No es la postal de siempre cuando el silencio se prolonga,
un pescador se lleva su escasa sombra y baldes vacíos,
un navío perfora al sol diluyendo sus misterios
y cae vencido, sujetando su rojo anclaje al cielo.
Se recoge la palabra y asciende pateando rocas,
silba entre los altos edificios, un caminante distraído
que procura un testamento en algún paisaje
con sabor a lunes en su fugaz destierro.