martes, 21 de julio de 2009

¿Qué ves cuando te ves?

Te miro pasar, pateando la lluvia interminable. En mi oscura ventana te observo sin recaudos, detenida bajo el pórtico, guareciendo tu incauta belleza, infinita. Sacudes el agua que escurre silenciosa por tu cuerpo. De rodillas con evidente sigilo te agazapas y en un pensamiento que arrebata un punto fijo donde detienes tu mirada, desapareces. Quiero adivinar tus noches y tus días, la infame suerte que robó el gesto preciso y hasta la huella perfecta donde estaba tu sonrisa y es en vano. Recorro a la distancia la sencilla procedencia de tus huesos, las voces que han dicho tu nombre cien veces y que no conozco. La gente pasa entretanto pero tu mundo es lento, no importan sus piernas que cambian y apresuran el paso. Ellos no cuentan, no hay seres posibles para tu mano tendida, mecánica, sostenida por una idea. ¿Qué serán… siete, diez años? La lluvia cesará y habré cerrado la ventana para entonces. Allí, su mano tendida, su frío consecuente. No existirás tal vez, sino te miro.

1 comentario:

esther dijo...

me encanto ese poema felicidades. Segui adelante sos bueno en eso.besos gladys farias