viernes, 16 de abril de 2010

Apotema

¡Cómo volé contigo!

Anoche.

Alas de elefante sacudieron la cueva

donde nos devoraban los osos.

¡Cómo volé contigo, alzándote en mis colmillos!

Jactábanse las almohadas de nuestro placer idóneo

como un revolcar de centauros entre los espigos.

¡Cómo volé contigo!

Sin alas, sin músculos, sin abrigos…

Jabonados entre cobras, tentáculos y olivos.

Anoche hubo tallos de sinsentido…

Y sobre los miembros que erigimos, la maniobra de tus dedos,

fueron hachas de alivio.

¡Cómo volé contigo…!

Sin alas, sin vástagos, doliendo…

atados a pies de frío.

3 comentarios:

MILITA BABILÓNICA dijo...

Es un texto que me estremece, Héctor. Pido permiso para integrarlo a mi repertorio de declamación.
Un abrazo

carlos dijo...

Yo siento gran liberacion en tu texto, Hector. Explotas en el y haces explotar. Esa construccion tan fecunda en imagenes, fecundidad que revienta, y en el reviente uno transpira.
De lo poco que te he leido me gusta algo en ti: que no explicas, haces vivir. El objeto esta, no te refieres a el. Creo que en eso nos parecemos, razon por la que estoy ansioso de leer tu poemario. Un abrazo grande, amigo

ROSARIO GONZÁLEZ VERA dijo...

!Qué manera de volar! !Qué imágenes desprendidas desde el centro de los sentidos para hacernos rugir; machos, hembras, devorándonos, adorándonos.

Mi saludo, Héctor.