domingo, 19 de octubre de 2008

TRES MICRORRELATOS

Despedida

Mi sombra despertó temprano aquella mañana. Observó mi rostro, mis escuálidas manos y sacó una sombra de rosa que colocó en mi pecho.
Se fue por la sombra, cantando bajito.




Impresión salvada

El paracaídas se abrió justo a tiempo ante la mirada estupefacta del público. Nadie vio el impacto del cuerpo, por suerte.




Reflejo

Cuando abrió los ojos, la imagen del espejo lo miró con retraso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hector, me gustaron mucho tus poemas!!!

Te invito a que visites mi blog:

http://tercerpisoarticulosvarios.blogspot.com/

La_Vigilante

Laurita dijo...

voy hacia el fuego como la mariposa
y no hay rima que rime con vivir
no te pares, no te mates, solo es una forma más de demorarse.
¡Qué decir de tus poemas! somos tus amigos, cualquier comentario es inválido.
besos, te queremos mucho.
Lau y Darío