jueves, 14 de enero de 2010

Liturgia in memoriam

Cómo me acostumbro a los malos vicios
De andar hocicando en las tabernas los prejuicios
Los mareos de mis crímenes de amores y consuelos
La auténtica y rabiosa caricia del desvelo
De copas por doquier, manchando el mostrador
Sin moscas que se posen a beber
Con mi silencio.
Cómo me acostumbro al hueco infame
Calado perfecto, hondo y firme en su centro
Donde reposan las Diosas de mis certezas,
Las que ayer rebozaban en mi lecho sus cenizas
Hoy… viejas y avaras me consumen el recuerdo
De quien fui una vez
Que ya no sé
Como un silencio…
Tan sólo la mudez de mis pasos al irme
o de mis ojos capitanes
cuando no hay palabras como armas
y el mostrador nos quedó chico.
La luz se apaga, y nuevamente
El silencio de la noche como un crimen
Acompaña.

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