sábado, 27 de septiembre de 2008

La derrota




Salgo al encuentro de los días y en sus noches me detengo
resistiendo mesas sin voces
y espejos aconsejando mis trajes


Quiero estar aquí y en un instante donde todos
y a veces no ser testigo aniquilado
o verso sencillo socavado perenne


Salgo al insipiente asilo que es mi continente
donde la palabra es un dulce licor envenenado
que me arroja voraces condenas y me asesina
en un temblor de tinta que pienso es mi desmayo


Y busco compañía en catalejos y en lupas y en cristales
y los otros pasan de largo asumiendo la derrota
pero yo me resisto y congelo la mirada en un eco
y enciendo velas y aparto sombras como si fueran infiernos
pero ellos pasan inmutables con sus vidrios y sus espejos
que no hablan de sus trajes y a veces los envidio
y me quito los ojos y prefiero saber que están por ahí
pudriéndose…

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