viernes, 12 de marzo de 2010

El pesar de las pasiones

Nacieron de mí…
y en mí apenas trascienden.
Tan antiguas como los mares,
prorrumpen colosales y a todo desvelan.
Fundadoras de magníficos imperios
que en sus manos titánicas despeñan.
Fue cólera del Pélida, bramó el Poeta
y alzó a Medea a su fatal destierro.
Pero en mí sosiegan con ligeros poemas
que no atisban un punto la pléyade,
sólo esculpen mis promiscuos anhelos
cual mortal común, fortín sin hierro.
¿Son acaso la vida misma
o el soplo siniestro que a todo mellan?
Diría de ellas que son venenos
que a mi sangre afiebran con aceros.

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