LAS ÍTACAS
sábado, 5 de febrero de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
jueves, 29 de julio de 2010
Quién, sobre mí.
Me veo, siento, observo.
¿De dónde vengo?
¿Por qué donde no quiero estar?
Contra mi voluntad, la vida me tiene.
Miro y dando vueltas a ese desconocido,
sin encontrar la razón donde no pertenece.
Paso frente a ti, hago mil preguntas
negando creer que eres lo que no quiero.
Vuelvo a pensar que no es mi empeño
preguntar lo que no tengo y persigo.
Paso los días y observo al ser que no tiene rumbo,
esa realidad de siempre que descubre la respuesta.
Mi voluntad, estar donde estoy,
sentir la negación de saberme fuerte,
siguiendo mi sendero, sin que nadie vulnere,
mi verdad, mis sentidos.
PATRICIO GUEVARA
¿De dónde vengo?
¿Por qué donde no quiero estar?
Contra mi voluntad, la vida me tiene.
Miro y dando vueltas a ese desconocido,
sin encontrar la razón donde no pertenece.
Paso frente a ti, hago mil preguntas
negando creer que eres lo que no quiero.
Vuelvo a pensar que no es mi empeño
preguntar lo que no tengo y persigo.
Paso los días y observo al ser que no tiene rumbo,
esa realidad de siempre que descubre la respuesta.
Mi voluntad, estar donde estoy,
sentir la negación de saberme fuerte,
siguiendo mi sendero, sin que nadie vulnere,
mi verdad, mis sentidos.
PATRICIO GUEVARA
sábado, 26 de junio de 2010
El valle de las reses (Versión bilingüe)
As vezes eu paro para não me encontrar
E adivinho ruídos incertos e um porão de escombros.
Seu auditório, um pouco fora, se escuta em surdina.
Aproxima-se o vento com a sua face agitada.
Pelo alto ascende ainda mais a vida, em prismas
Poliedros
Da vida mesma,
são narizes aonde quer que elas cheirem a sua fuligem.
Tudo se espreme...
Até onde o espaço permite a densidade dos homens.
Intento respirar a ideia de não ser o único sem casa
e não compreendo a bem-vinda dos discursos e seus vértices.
Há que ocupar-se para não morrer de tédio
e exigir liberdade para que tenha sentido.
Tudo aqui é um moribundo vale de vacas apertadas
produzindo carne e soçobra.
A devoção de abster-se de razões.
As vezes caminho para não me encontrar e ali estou,
Junto aos charcos, em algum canto de caracois...
Assistindo aos meus umbrais.
E adivinho ruídos incertos e um porão de escombros.
Seu auditório, um pouco fora, se escuta em surdina.
Aproxima-se o vento com a sua face agitada.
Pelo alto ascende ainda mais a vida, em prismas
Poliedros
Da vida mesma,
são narizes aonde quer que elas cheirem a sua fuligem.
Tudo se espreme...
Até onde o espaço permite a densidade dos homens.
Intento respirar a ideia de não ser o único sem casa
e não compreendo a bem-vinda dos discursos e seus vértices.
Há que ocupar-se para não morrer de tédio
e exigir liberdade para que tenha sentido.
Tudo aqui é um moribundo vale de vacas apertadas
produzindo carne e soçobra.
A devoção de abster-se de razões.
As vezes caminho para não me encontrar e ali estou,
Junto aos charcos, em algum canto de caracois...
Assistindo aos meus umbrais.
Óleo de hombre en Armani (Versión bilingüe)
E apenas foi embora
Franzindo o cenho como ele o lembrava
Sentiu-se o ar apertado
Como si atrás dele
Não existiram senhores de gravata
E sapatos Loake e senhoras snobs
De brancas e fedorentas alpargatas
Apenas afasto-se, ambíguo e de óculos
Soube que aquele insulto da suas pernas firmes
Seduzo-me incansável-mente
Pero ele era um cavalheiro Rólex
E eu nasci nos Espinillos
Longe do tufo que tem na suas palavras
Cavando buracos no barro sem sapatos
Olhando o sol que anuncia o tempo
Quando não procurava amantes Giorgio Armani
Franzindo o cenho como ele o lembrava
Sentiu-se o ar apertado
Como si atrás dele
Não existiram senhores de gravata
E sapatos Loake e senhoras snobs
De brancas e fedorentas alpargatas
Apenas afasto-se, ambíguo e de óculos
Soube que aquele insulto da suas pernas firmes
Seduzo-me incansável-mente
Pero ele era um cavalheiro Rólex
E eu nasci nos Espinillos
Longe do tufo que tem na suas palavras
Cavando buracos no barro sem sapatos
Olhando o sol que anuncia o tempo
Quando não procurava amantes Giorgio Armani
Ensaio - (Versión bilingüe)
Quem é esse?
Que vai até os cantos
como uma aranha talentosa,
com olhos e cabeça de artrópode
porque esse é o mundo que compreende,
aninhando estrepitosamente,
esperando a presa na escura caverna
até dar o salto que permita saciar a sua prole.
Senhores. Esse sou eu.
Embaixo da bota,
agora uma mancha indecifrável
na branca densidade do azulejo.
Senhores. Como uma aranha talentosa.
Que vai até os cantos
como uma aranha talentosa,
com olhos e cabeça de artrópode
porque esse é o mundo que compreende,
aninhando estrepitosamente,
esperando a presa na escura caverna
até dar o salto que permita saciar a sua prole.
Senhores. Esse sou eu.
Embaixo da bota,
agora uma mancha indecifrável
na branca densidade do azulejo.
Senhores. Como uma aranha talentosa.
lunes, 31 de mayo de 2010
Remake
Lo que pasó fue simple.
Un cierto día ocurrió que nací,
sin adhesión propia.
No fui advertido: tampoco sería el mismo
en cuanto esto durase.
¡Tantos YO hasta ahora! ¿Y cuántos más?
Escucho sus garabatos
delineando a éste, que intenta serme…
Curiosos de saber el ayer que fuimos… O quién mañana que aún no conozco.
Me avergüenzo siempre de sus torpezas
pero los absuelvo, por falta de actualidad.
Añoro sin embargo los despojos espontáneos,
la soberbia edad del pavo y su historia del remache.
Hoy, conmemoré la muerte de un niño y de otros jóvenes.
Yo seguí la cuadra, sólo eso sobrevino,
y en algunos resquicios, mis otros eventuales se aferran.
Sé que recibo enfados y miradas tras las cortinas
y no es extraño que también me aceche distante,
vigilando lo absurdo.
Me vi en la espera de un ahora improbable.
Y entre el sueño del instante y mi conformidad,
reservamos el único espacio legítimo.
Aquello que unánimes, hemos legado al tiempo,
y al descuido.
Novicios de vida, la culpa será de otros…
Como siempre.
Un cierto día ocurrió que nací,
sin adhesión propia.
No fui advertido: tampoco sería el mismo
en cuanto esto durase.
¡Tantos YO hasta ahora! ¿Y cuántos más?
Escucho sus garabatos
delineando a éste, que intenta serme…
Curiosos de saber el ayer que fuimos… O quién mañana que aún no conozco.
Me avergüenzo siempre de sus torpezas
pero los absuelvo, por falta de actualidad.
Añoro sin embargo los despojos espontáneos,
la soberbia edad del pavo y su historia del remache.
Hoy, conmemoré la muerte de un niño y de otros jóvenes.
Yo seguí la cuadra, sólo eso sobrevino,
y en algunos resquicios, mis otros eventuales se aferran.
Sé que recibo enfados y miradas tras las cortinas
y no es extraño que también me aceche distante,
vigilando lo absurdo.
Me vi en la espera de un ahora improbable.
Y entre el sueño del instante y mi conformidad,
reservamos el único espacio legítimo.
Aquello que unánimes, hemos legado al tiempo,
y al descuido.
Novicios de vida, la culpa será de otros…
Como siempre.
jueves, 27 de mayo de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
SOFISMA
Algunas personas son buenas personas
Algunas personas buenas son personas
Todas las buenas personas son personas buenas
Algunas personas personas son buenas buenas
Todas las buenas buenas son personas personas
_______________________________________
Ninguna buena persona es persona buena
Algunas personas buenas son personas
Todas las buenas personas son personas buenas
Algunas personas personas son buenas buenas
Todas las buenas buenas son personas personas
_______________________________________
Ninguna buena persona es persona buena
miércoles, 28 de abril de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
Arte y oficio
La poesía es el destierro
de un aprehensible segundo.
Todo intento de decir,
es excelso, mas no basta.
Sólo carne será
y habrá muerto su amalgama.
Es cazado el cazador que busca templar sus armas…
La palabra es el verdugo
que a todo poeta engaña.
VERSIÓN EN ITALIANO POR LUCA RED
ARTE E COMPITO
E’L’ESILIO LA POESIA
DI UN SECONDO COMPRENSIBILE.
OGNI TENTATIVO DI PRONUNCIARSI
E’ ECCELSO, MA NON BASTA.
SARA’ SOLO CARNE
E SARA’ IMPOSSIBILE IL SUO AMALGAMARSI.
E’ INTRAPPOLATO IL CACCIATORE
CHE TENDE A MITIGARE LE SUE ARMI…
E' LA PAROLA IL BOIA
CHE INGANNA OGNI POETA.
de un aprehensible segundo.
Todo intento de decir,
es excelso, mas no basta.
Sólo carne será
y habrá muerto su amalgama.
Es cazado el cazador que busca templar sus armas…
La palabra es el verdugo
que a todo poeta engaña.
VERSIÓN EN ITALIANO POR LUCA RED
ARTE E COMPITO
E’L’ESILIO LA POESIA
DI UN SECONDO COMPRENSIBILE.
OGNI TENTATIVO DI PRONUNCIARSI
E’ ECCELSO, MA NON BASTA.
SARA’ SOLO CARNE
E SARA’ IMPOSSIBILE IL SUO AMALGAMARSI.
E’ INTRAPPOLATO IL CACCIATORE
CHE TENDE A MITIGARE LE SUE ARMI…
E' LA PAROLA IL BOIA
CHE INGANNA OGNI POETA.
Los poderosos
El hombre inflexible
adquiere un perro algo dócil.
Le ata un collar y no lo apoda,
sólo le dice “Perro”, evitando la simpatía.
Da su primera orden y “Perro” no responde.
Jala fuerte de su lazo y el animal afligido no comprende.
Repite su orden con acritud
pero el can no lo intuye, gime y busca su compañía.
Otra vez su dueño le indica “al suelo” y lo patea.
El cachorro no atina, siente miedo y gruñe apocado.
Ordena con gritos y reniegos que se acueste.
Humilde, hace un intento de cambiar su postura
y se inclina, sin saber qué es la obediencia ni el lenguaje de los humanos.
El señor, con aires de eficiencia, sonríe magnífico.
Luego,
“ Perro” comprende que su bondadoso amo, lo necesita.
adquiere un perro algo dócil.
Le ata un collar y no lo apoda,
sólo le dice “Perro”, evitando la simpatía.
Da su primera orden y “Perro” no responde.
Jala fuerte de su lazo y el animal afligido no comprende.
Repite su orden con acritud
pero el can no lo intuye, gime y busca su compañía.
Otra vez su dueño le indica “al suelo” y lo patea.
El cachorro no atina, siente miedo y gruñe apocado.
Ordena con gritos y reniegos que se acueste.
Humilde, hace un intento de cambiar su postura
y se inclina, sin saber qué es la obediencia ni el lenguaje de los humanos.
El señor, con aires de eficiencia, sonríe magnífico.
Luego,
“ Perro” comprende que su bondadoso amo, lo necesita.
viernes, 16 de abril de 2010
Apotema
¡Cómo volé contigo!
Anoche.
Alas de elefante sacudieron la cueva
donde nos devoraban los osos.
¡Cómo volé contigo, alzándote en mis colmillos!
Jactábanse las almohadas de nuestro placer idóneo
como un revolcar de centauros entre los espigos.
¡Cómo volé contigo!
Sin alas, sin músculos, sin abrigos…
Jabonados entre cobras, tentáculos y olivos.
Anoche hubo tallos de sinsentido…
Y sobre los miembros que erigimos, la maniobra de tus dedos,
fueron hachas de alivio.
¡Cómo volé contigo…!
Sin alas, sin vástagos, doliendo…
atados a pies de frío.
Anoche.
Alas de elefante sacudieron la cueva
donde nos devoraban los osos.
¡Cómo volé contigo, alzándote en mis colmillos!
Jactábanse las almohadas de nuestro placer idóneo
como un revolcar de centauros entre los espigos.
¡Cómo volé contigo!
Sin alas, sin músculos, sin abrigos…
Jabonados entre cobras, tentáculos y olivos.
Anoche hubo tallos de sinsentido…
Y sobre los miembros que erigimos, la maniobra de tus dedos,
fueron hachas de alivio.
¡Cómo volé contigo…!
Sin alas, sin vástagos, doliendo…
atados a pies de frío.
Confesiones a los 32
Estas palabras hambrientas se devoran corruptibles,
ando errante pidiendo un sistema como anillo al dedo
y todo se tuerce y resquebraja. Soy un insolente sin escuela,
que no puede ansiar más que su propias vanidades.
Soy un pobre cínico.
Harto de tatuajes moralistas,
tolerante de un séquito de absurdas ceremonias
sobre cómo llevar la vida recta y prolífera.
Marcado por unas cuantas severas declaraciones
relativo a defender la sagrada institución de la familia.
Carne de cañón, eres
y jamás solté amarras que no fueran mías.
Cada vez más sujeto
a la voluntad que no es bonanza y es ajena.
Cínico y descabellado,
porque jamás podré decir y obrar con rebeldía.
¡Pobre aquel que se asuma, poeta y libre…!
Los cínicos claudicamos.
ando errante pidiendo un sistema como anillo al dedo
y todo se tuerce y resquebraja. Soy un insolente sin escuela,
que no puede ansiar más que su propias vanidades.
Soy un pobre cínico.
Harto de tatuajes moralistas,
tolerante de un séquito de absurdas ceremonias
sobre cómo llevar la vida recta y prolífera.
Marcado por unas cuantas severas declaraciones
relativo a defender la sagrada institución de la familia.
Carne de cañón, eres
y jamás solté amarras que no fueran mías.
Cada vez más sujeto
a la voluntad que no es bonanza y es ajena.
Cínico y descabellado,
porque jamás podré decir y obrar con rebeldía.
¡Pobre aquel que se asuma, poeta y libre…!
Los cínicos claudicamos.
jueves, 15 de abril de 2010
Pasión Interrupta
Le mordió la lengua extirpándole la amenaza. Él había dicho algo perturbador mientras ella olía a secreciones. Le devolvió la lengua entre gritos de espasmo. Eso fue todo. Sobre su pecho le ardía algo más que un nombre ajeno al suyo.
sábado, 10 de abril de 2010
Óleo de Hombre en Armani
y apenas se fue
frunciendo el ceño como lo recordaba
sintiose el aire apretando
como si detrás de él
no existiesen señores de corbatas
y zapatos Loake y señoras snobs
de blancas y hediondas alpargatas
apenas se alejó, ambiguo y de anteojos
supe que aquel insulto de sus piernas firmes
me sedujo incansablemente
pero él era un caballero Rólex
y yo nací en los Espinillos
lejos del tufo que hay en sus palabras
cavando hoyos en el barro sin zapatos
mirando el sol que anunciaba el tiempo
cuando no buscaba amantes Giorgio Armani
frunciendo el ceño como lo recordaba
sintiose el aire apretando
como si detrás de él
no existiesen señores de corbatas
y zapatos Loake y señoras snobs
de blancas y hediondas alpargatas
apenas se alejó, ambiguo y de anteojos
supe que aquel insulto de sus piernas firmes
me sedujo incansablemente
pero él era un caballero Rólex
y yo nací en los Espinillos
lejos del tufo que hay en sus palabras
cavando hoyos en el barro sin zapatos
mirando el sol que anunciaba el tiempo
cuando no buscaba amantes Giorgio Armani
Ensayo
¿Quién es ese?
Que va hacia los rincones
como una araña talentosa,
con ojos y cabeza de artrópodo
porque ese es el mundo que comprende,
anidando estrepitosamente,
esperando la presa en la oscura caverna
hasta dar el salto que permita saciar su prole.
Señores. Ese soy yo.
Debajo de la bota,
ahora una mancha indescifrable
en la blanca densidad del azulejo.
Señores. Como una araña talentosa.
Que va hacia los rincones
como una araña talentosa,
con ojos y cabeza de artrópodo
porque ese es el mundo que comprende,
anidando estrepitosamente,
esperando la presa en la oscura caverna
hasta dar el salto que permita saciar su prole.
Señores. Ese soy yo.
Debajo de la bota,
ahora una mancha indescifrable
en la blanca densidad del azulejo.
Señores. Como una araña talentosa.
viernes, 9 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
miércoles, 7 de abril de 2010
El valle de las reses
A veces me detengo a no encontrarme
y advierto ruidos inciertos y un sótano de escombros.
Su auditorio, un poco fuera, se escucha en sordina.
Lo aproxima la ventisca con su rostro agitado.
Por lo alto asciende aún más la vida, en prismas poliedros
de la vida misma,
son narices dondequiera que huelen su hollín.
Todo se estruja…
hacia donde el espacio permite la densidad de los hombres.
Intento respirar la idea de no ser el único sin ojales
y no comprendo la bienvenida de los discursos y sus vértices.
Hay que ocuparse para no morir de hastío
y exigir libertad para que tenga sentido.
Todo aquí es un moribundo valle de vacas apretadas
produciendo carne y zozobra.
La devoción se abstiene de razones y mi nariz huele a su tizne,
primerizo.
A veces camino para no encontrarme y allí estoy,
junto a los charcos, en algún rincón de caracoles…
asistiendo mis umbrales.
y advierto ruidos inciertos y un sótano de escombros.
Su auditorio, un poco fuera, se escucha en sordina.
Lo aproxima la ventisca con su rostro agitado.
Por lo alto asciende aún más la vida, en prismas poliedros
de la vida misma,
son narices dondequiera que huelen su hollín.
Todo se estruja…
hacia donde el espacio permite la densidad de los hombres.
Intento respirar la idea de no ser el único sin ojales
y no comprendo la bienvenida de los discursos y sus vértices.
Hay que ocuparse para no morir de hastío
y exigir libertad para que tenga sentido.
Todo aquí es un moribundo valle de vacas apretadas
produciendo carne y zozobra.
La devoción se abstiene de razones y mi nariz huele a su tizne,
primerizo.
A veces camino para no encontrarme y allí estoy,
junto a los charcos, en algún rincón de caracoles…
asistiendo mis umbrales.
viernes, 12 de marzo de 2010
El pesar de las pasiones
Nacieron de mí…
y en mí apenas trascienden.
Tan antiguas como los mares,
prorrumpen colosales y a todo desvelan.
Fundadoras de magníficos imperios
que en sus manos titánicas despeñan.
Fue cólera del Pélida, bramó el Poeta
y alzó a Medea a su fatal destierro.
Pero en mí sosiegan con ligeros poemas
que no atisban un punto la pléyade,
sólo esculpen mis promiscuos anhelos
cual mortal común, fortín sin hierro.
¿Son acaso la vida misma
o el soplo siniestro que a todo mellan?
Diría de ellas que son venenos
que a mi sangre afiebran con aceros.
y en mí apenas trascienden.
Tan antiguas como los mares,
prorrumpen colosales y a todo desvelan.
Fundadoras de magníficos imperios
que en sus manos titánicas despeñan.
Fue cólera del Pélida, bramó el Poeta
y alzó a Medea a su fatal destierro.
Pero en mí sosiegan con ligeros poemas
que no atisban un punto la pléyade,
sólo esculpen mis promiscuos anhelos
cual mortal común, fortín sin hierro.
¿Son acaso la vida misma
o el soplo siniestro que a todo mellan?
Diría de ellas que son venenos
que a mi sangre afiebran con aceros.
domingo, 7 de marzo de 2010
Contacto
La cumbre donde tu labio se escuda
y hacia donde el labio acecha.
La vorágine del arremetedor descuelga,
los senos crujiendo en carne blanda.
Un cuerpo bajo las sábanas, escucha,
como un gigante de oído al espasmo.
Los ojos retuercen y las manos vociferan.
Se sacuden pellejos y vientres.
Tan rígido el talante de sus lenguas.
Piden más,
la llaga insatisfecha.
y hacia donde el labio acecha.
La vorágine del arremetedor descuelga,
los senos crujiendo en carne blanda.
Un cuerpo bajo las sábanas, escucha,
como un gigante de oído al espasmo.
Los ojos retuercen y las manos vociferan.
Se sacuden pellejos y vientres.
Tan rígido el talante de sus lenguas.
Piden más,
la llaga insatisfecha.
sábado, 13 de febrero de 2010
A Tu lejos
Si algún día decides la partida
y frente a mí caducan tus sombras
habrás soñado con mejores lugares
y no sabrás pues no hubieras podido
entender que serás otro cuando vuelvas
y de ti tan sólo lo pasado se agita frágil
en algún rehén de tus embrujos
procura, no regresar buscando lo que fuiste
porque aquí no habrá nada
no habrá amores yendo al encuentro
no habrá niños, ni viejos saludos desde los escombros
porque nada se parece tanto a la muerte
como la ausencia que prosigue a la renuncia
pero habré aprendido a estar sin ti
habré hecho centenas de valijas
cuando nunca te anunciaron mis lamentos
jamás iguales, tan lejanos, diferentes,
coleccionista del resto de sus despojos
para el consuelo de verte entristeciendo
cuando en mí no encuentres nada
siquiera un par de desvelos
anónima, la voz que azota mis espacios
y yo la callo con tu sombra
para que no la espante el silencio.
y frente a mí caducan tus sombras
habrás soñado con mejores lugares
y no sabrás pues no hubieras podido
entender que serás otro cuando vuelvas
y de ti tan sólo lo pasado se agita frágil
en algún rehén de tus embrujos
procura, no regresar buscando lo que fuiste
porque aquí no habrá nada
no habrá amores yendo al encuentro
no habrá niños, ni viejos saludos desde los escombros
porque nada se parece tanto a la muerte
como la ausencia que prosigue a la renuncia
pero habré aprendido a estar sin ti
habré hecho centenas de valijas
cuando nunca te anunciaron mis lamentos
jamás iguales, tan lejanos, diferentes,
coleccionista del resto de sus despojos
para el consuelo de verte entristeciendo
cuando en mí no encuentres nada
siquiera un par de desvelos
anónima, la voz que azota mis espacios
y yo la callo con tu sombra
para que no la espante el silencio.
jueves, 14 de enero de 2010
Liturgia in memoriam
Cómo me acostumbro a los malos vicios
De andar hocicando en las tabernas los prejuicios
Los mareos de mis crímenes de amores y consuelos
La auténtica y rabiosa caricia del desvelo
De copas por doquier, manchando el mostrador
Sin moscas que se posen a beber
Con mi silencio.
Cómo me acostumbro al hueco infame
Calado perfecto, hondo y firme en su centro
Donde reposan las Diosas de mis certezas,
Las que ayer rebozaban en mi lecho sus cenizas
Hoy… viejas y avaras me consumen el recuerdo
De quien fui una vez
Que ya no sé
Como un silencio…
Tan sólo la mudez de mis pasos al irme
o de mis ojos capitanes
cuando no hay palabras como armas
y el mostrador nos quedó chico.
La luz se apaga, y nuevamente
El silencio de la noche como un crimen
Acompaña.
De andar hocicando en las tabernas los prejuicios
Los mareos de mis crímenes de amores y consuelos
La auténtica y rabiosa caricia del desvelo
De copas por doquier, manchando el mostrador
Sin moscas que se posen a beber
Con mi silencio.
Cómo me acostumbro al hueco infame
Calado perfecto, hondo y firme en su centro
Donde reposan las Diosas de mis certezas,
Las que ayer rebozaban en mi lecho sus cenizas
Hoy… viejas y avaras me consumen el recuerdo
De quien fui una vez
Que ya no sé
Como un silencio…
Tan sólo la mudez de mis pasos al irme
o de mis ojos capitanes
cuando no hay palabras como armas
y el mostrador nos quedó chico.
La luz se apaga, y nuevamente
El silencio de la noche como un crimen
Acompaña.
miércoles, 26 de agosto de 2009
El encuentro
Al filo inocente de una taza
Con un beso apretado
El primer intento
Intercambios
Sabores jubilosos por supuesto
Fina molienda sus ojos negros
Añejo ron
Boca en silencio
Amantes desvelados, morena piel
(Expreso)
Con un beso apretado
El primer intento
Intercambios
Sabores jubilosos por supuesto
Fina molienda sus ojos negros
Añejo ron
Boca en silencio
Amantes desvelados, morena piel
(Expreso)
viernes, 21 de agosto de 2009
Samsara
A Claudia Rojas
¡Se pasa la vida!
Y la vida no pasa, se ajusta, se adhiere
Como el espejo juega a ser y no ser reflejo
Sólo en aquel instante donde el rostro se desdobla
Observa y es testigo sin memoria
Apenas un leve recuerdo ajeno
Una astuta trascendencia
Donde el hombre quiere asir su absurda maniobra
Buscar la excusa, un átomo en la mano
Donde toda la verdad se asoma
Y la vida que no pasa y se ajusta y se adhiere
El hambre que adelgaza nuestras horas
Y el tiempo que sólo es tiempo
Como diente filoso nos devora
¡Se pasa la vida!
Y la vida no pasa, se ajusta, se adhiere
Como el espejo juega a ser y no ser reflejo
Sólo en aquel instante donde el rostro se desdobla
Observa y es testigo sin memoria
Apenas un leve recuerdo ajeno
Una astuta trascendencia
Donde el hombre quiere asir su absurda maniobra
Buscar la excusa, un átomo en la mano
Donde toda la verdad se asoma
Y la vida que no pasa y se ajusta y se adhiere
El hambre que adelgaza nuestras horas
Y el tiempo que sólo es tiempo
Como diente filoso nos devora
sábado, 8 de agosto de 2009
Cruz y ficción
Caer desplomado, tosco al suelo
mirar al gigante en su miedo
y hacerle la cruz en la gema, floja
saliva hecha de boca y dientes
feroces atuendos del gris despojo
elevarte hacia la fosa del surco cielo
lamer la ira del dios como filos de espadas
y roer la esperanza que nos dejó la tormenta
y si no te viera ballesta, púa, ponzoña
rasgando el pellejo ardido, sangrado, obsoleto
mi cuerpo en la cruz desciende, cae muerto, infraganti
mi hocico en la tierra y dientes en astilla
mutismo, lacerado.
Pero no hay almas que asistan la espuma
sólo ángeles que se dibujan en el lienzo
alados, rollizos y en hartazgo de vida.
mirar al gigante en su miedo
y hacerle la cruz en la gema, floja
saliva hecha de boca y dientes
feroces atuendos del gris despojo
elevarte hacia la fosa del surco cielo
lamer la ira del dios como filos de espadas
y roer la esperanza que nos dejó la tormenta
y si no te viera ballesta, púa, ponzoña
rasgando el pellejo ardido, sangrado, obsoleto
mi cuerpo en la cruz desciende, cae muerto, infraganti
mi hocico en la tierra y dientes en astilla
mutismo, lacerado.
Pero no hay almas que asistan la espuma
sólo ángeles que se dibujan en el lienzo
alados, rollizos y en hartazgo de vida.
martes, 21 de julio de 2009
Sobre los vientos
Nací en un barrio perdido en la ciudad
sobre los vientos de aquellas épocas confusas,
llevo en la sangre un tango y un disfraz,
limpio mostrador de una recia juventud,
pieza de un tablero movido por el tiempo que pasó,
Fugaz deseo sin razón, su juego de ilusión…
Donde la vida me enseñó a ver
entre las nubes más oscuras, el cielo y el perdón
porque los sueños que antes fueron vestigios
de un oscuro callejón,
su oscuridad… los derrumbó.
Y aquí estoy, y aquí me quedo en el mundo sostenido,
vértigo de un niño que no sabe del amor…
Riquezas de un lejano paraíso que se hundió
frente a mí, y sigo aquí,
porque el olvido…
Hace tiempo lo olvidó.
Crecí en un barrio que miraba el porvenir
desde los juegos que inventaba
cuando era un chiquilín,
lejos del bullicio y del mundo que transita,
quedaron calesitas y torres de cartón.
Tardes donde el tiempo jamás nos alcanzó,
Anclado en la memoria…
Ni el olvido lo olvidó.
sobre los vientos de aquellas épocas confusas,
llevo en la sangre un tango y un disfraz,
limpio mostrador de una recia juventud,
pieza de un tablero movido por el tiempo que pasó,
Fugaz deseo sin razón, su juego de ilusión…
Donde la vida me enseñó a ver
entre las nubes más oscuras, el cielo y el perdón
porque los sueños que antes fueron vestigios
de un oscuro callejón,
su oscuridad… los derrumbó.
Y aquí estoy, y aquí me quedo en el mundo sostenido,
vértigo de un niño que no sabe del amor…
Riquezas de un lejano paraíso que se hundió
frente a mí, y sigo aquí,
porque el olvido…
Hace tiempo lo olvidó.
Crecí en un barrio que miraba el porvenir
desde los juegos que inventaba
cuando era un chiquilín,
lejos del bullicio y del mundo que transita,
quedaron calesitas y torres de cartón.
Tardes donde el tiempo jamás nos alcanzó,
Anclado en la memoria…
Ni el olvido lo olvidó.
Coartada
No alcanzó la madrugada.
Yo quería oír tus excusas
y la noche creyéndose un trueno
nos dejó una afonía triste, de ojos sabuesos.
Yo quería oír tus excusas
y la luz no respetó las ventanas y te dio pena
mi rostro como un mezquino trofeo
la fatiga de mis labios sellados y lerdos.
Yo quería oír tus excusas
y te fuiste lacerando aquel misterio,
los espejos tiritaban y el frío de la mañana
me acercó al recóndito sueño, resignado.
Yo quería oír tus excusas
pero la noche,
fue tu mejor argumento.
Yo quería oír tus excusas
y la noche creyéndose un trueno
nos dejó una afonía triste, de ojos sabuesos.
Yo quería oír tus excusas
y la luz no respetó las ventanas y te dio pena
mi rostro como un mezquino trofeo
la fatiga de mis labios sellados y lerdos.
Yo quería oír tus excusas
y te fuiste lacerando aquel misterio,
los espejos tiritaban y el frío de la mañana
me acercó al recóndito sueño, resignado.
Yo quería oír tus excusas
pero la noche,
fue tu mejor argumento.
Rarezas II
Un viejo Trolebús chispea, detenido, colgado.
La varilla ajustando la red.
Fríos asientos, la cármica, mi niñez.
La ciudad pasando por la ventanilla.
Monopatines, viejas chatas, rulemanes.
Cacerolas por Nuevo París.
¿Dicta qué? Fin de mes, el Tren Fantasma.
El Halley y el fin del mundo.
México 86, el color de la TV, la escuela.
Un walkie tolkie, la BMX, los Reyes del 6 de enero.
Tristán Narvaja, los pucheros del domingo, la siesta hasta las tres.
Los perros, el trompo, la bolita,
la lluvia, tortas fritas y el almacén.
Clarín, un tango de Gardel.
Exiliados que regresan, democracia
y un tal Che colgado en la pared.
Los pamperos, el cuaderno de dos rayas,
la merienda con dulce de membrillo,
el buzón amarillo,
viendo pasar el tiempo.
La varilla ajustando la red.
Fríos asientos, la cármica, mi niñez.
La ciudad pasando por la ventanilla.
Monopatines, viejas chatas, rulemanes.
Cacerolas por Nuevo París.
¿Dicta qué? Fin de mes, el Tren Fantasma.
El Halley y el fin del mundo.
México 86, el color de la TV, la escuela.
Un walkie tolkie, la BMX, los Reyes del 6 de enero.
Tristán Narvaja, los pucheros del domingo, la siesta hasta las tres.
Los perros, el trompo, la bolita,
la lluvia, tortas fritas y el almacén.
Clarín, un tango de Gardel.
Exiliados que regresan, democracia
y un tal Che colgado en la pared.
Los pamperos, el cuaderno de dos rayas,
la merienda con dulce de membrillo,
el buzón amarillo,
viendo pasar el tiempo.
Grafiti
Escribiré tu nombre en todas las paredes…
De todas las casas.
De todos los barrios.
De todos los países.
De todos los continentes.
De cada planeta en donde encuentre vida.
No para que sepas cuánto te quiero,
ni para que salgas espantado ante tanta locura.
Acaso, para que sepas que te busco
y que aún no sé tu nombre.
De todas las casas.
De todos los barrios.
De todos los países.
De todos los continentes.
De cada planeta en donde encuentre vida.
No para que sepas cuánto te quiero,
ni para que salgas espantado ante tanta locura.
Acaso, para que sepas que te busco
y que aún no sé tu nombre.
Anónimos
Esas bocas que no besaremos,
las nunca besadas…
Esas que no veremos.
Los cuerpos inflados por el suelo,
zapatos tullidos
que a nadie importa dónde fueron.
Tu cabeza en la almohada pidiendo socorro,
mis pies retorcidos agitando sus crestas,
tu nombre que apenas recuerdo
y un invierno que quiere cama como cualquiera.
Una boca menos tan que no dice nada,
que no veré de nuevo.
Y aquí la culpa sumando trofeos.
las nunca besadas…
Esas que no veremos.
Los cuerpos inflados por el suelo,
zapatos tullidos
que a nadie importa dónde fueron.
Tu cabeza en la almohada pidiendo socorro,
mis pies retorcidos agitando sus crestas,
tu nombre que apenas recuerdo
y un invierno que quiere cama como cualquiera.
Una boca menos tan que no dice nada,
que no veré de nuevo.
Y aquí la culpa sumando trofeos.
El muerto se parece a mí
Suenan fusiles, ruidos, cadenas,
la noche comparte sus gritos y alertas.
Los hombres caminan,
descalzos y hambrientos,
el agua en sus dedos helando sus miedos.
Esto no es un sueño.
Los perros que ladran se lamen el cielo.
Mi General. Se escucha a lo lejos.
El paso se agita la fila se queja,
suenan fusiles, los muros se alejan.
Caen tendidos los cuerpos fundidos,
parece un sueño, nadie está vivo.
Parece un sueño y despierto.
Plomo en el suelo y un muerto,
siguen otros al acecho.
Un rostro cree mirar el cielo,
parece el mío y no es un sueño.
Jamás podrá serlo.
Un hombre, un fusil, unos cuantos entierros.
Algunas balas perdidas… podrían estar cayendo.
la noche comparte sus gritos y alertas.
Los hombres caminan,
descalzos y hambrientos,
el agua en sus dedos helando sus miedos.
Esto no es un sueño.
Los perros que ladran se lamen el cielo.
Mi General. Se escucha a lo lejos.
El paso se agita la fila se queja,
suenan fusiles, los muros se alejan.
Caen tendidos los cuerpos fundidos,
parece un sueño, nadie está vivo.
Parece un sueño y despierto.
Plomo en el suelo y un muerto,
siguen otros al acecho.
Un rostro cree mirar el cielo,
parece el mío y no es un sueño.
Jamás podrá serlo.
Un hombre, un fusil, unos cuantos entierros.
Algunas balas perdidas… podrían estar cayendo.
Raconto momentáneo de algunas pequeñas alegrías
Yo celebro…
La primera bocanada consciente
Del aire apretado a las siete
De mi cuarto frío
Yo celebro…
La primera cita
El primer beso
Cuando tenía dieciséis
Y tu boca pequeña sosteniendo el cigarro
Celebro también
Los recodos de la Ciudad Vieja
El sol frenético de las dos de la tarde
mis rodillas sucias paseando en bicicleta
Celebro el pan, la cebada clandestina y los recreos
Y este aquí, este ahora después del almuerzo
Donde el silencio me regala un gesto, y calla
Celebro mi ventana, las paredes con sus fotos
Donde nunca pasa el tiempo
Y el velo del mañana pasajero
Aguardando como un perro
Que le haga compañía
Celebro mi libertad presa como tantas libertades
La emboscada de la muerte que es ajena entre tanto
Y mis ganas de decir que no enmudece
Y dispara
La primera bocanada consciente
Del aire apretado a las siete
De mi cuarto frío
Yo celebro…
La primera cita
El primer beso
Cuando tenía dieciséis
Y tu boca pequeña sosteniendo el cigarro
Celebro también
Los recodos de la Ciudad Vieja
El sol frenético de las dos de la tarde
mis rodillas sucias paseando en bicicleta
Celebro el pan, la cebada clandestina y los recreos
Y este aquí, este ahora después del almuerzo
Donde el silencio me regala un gesto, y calla
Celebro mi ventana, las paredes con sus fotos
Donde nunca pasa el tiempo
Y el velo del mañana pasajero
Aguardando como un perro
Que le haga compañía
Celebro mi libertad presa como tantas libertades
La emboscada de la muerte que es ajena entre tanto
Y mis ganas de decir que no enmudece
Y dispara
¿Qué ves cuando te ves?
Te miro pasar, pateando la lluvia interminable. En mi oscura ventana te observo sin recaudos, detenida bajo el pórtico, guareciendo tu incauta belleza, infinita. Sacudes el agua que escurre silenciosa por tu cuerpo. De rodillas con evidente sigilo te agazapas y en un pensamiento que arrebata un punto fijo donde detienes tu mirada, desapareces. Quiero adivinar tus noches y tus días, la infame suerte que robó el gesto preciso y hasta la huella perfecta donde estaba tu sonrisa y es en vano. Recorro a la distancia la sencilla procedencia de tus huesos, las voces que han dicho tu nombre cien veces y que no conozco. La gente pasa entretanto pero tu mundo es lento, no importan sus piernas que cambian y apresuran el paso. Ellos no cuentan, no hay seres posibles para tu mano tendida, mecánica, sostenida por una idea. ¿Qué serán… siete, diez años? La lluvia cesará y habré cerrado la ventana para entonces. Allí, su mano tendida, su frío consecuente. No existirás tal vez, sino te miro.
Inefable
Es natural que el tiempo pase pero podría detenerse a veces y preguntar por alguien conocido. Tomarse un café con nosotros, mientas espera. Es natural que el tiempo pase. En alguna parte la urgencia, es insostenible.
Retracto
me arrepiento de tus manos
porque sufren calladas
y se crispan silenciosas
me arrepiento de tus bocas
líricas promiscuas insensatas
que despojan mi sueño profundo
me arrepiento de tus piernas
tu luengo sexo ufano
de tu sola obstinada pleitesía
sin mí un nada absoluto pestilente
y sin embargo qué de ti si al fin me muero
volvería arrastrando mis cadenas
con sumisa algarabía
desconsuelo
y sin dudas enmudezco en obsecuencia
al saber que a veces me arrepiento
y es en vano
no me alcanza
porque sufren calladas
y se crispan silenciosas
me arrepiento de tus bocas
líricas promiscuas insensatas
que despojan mi sueño profundo
me arrepiento de tus piernas
tu luengo sexo ufano
de tu sola obstinada pleitesía
sin mí un nada absoluto pestilente
y sin embargo qué de ti si al fin me muero
volvería arrastrando mis cadenas
con sumisa algarabía
desconsuelo
y sin dudas enmudezco en obsecuencia
al saber que a veces me arrepiento
y es en vano
no me alcanza
Presunto implicado
tendré que morder nervios
tragar furias y unas cuantas contiendas
pisar distraído los recelos, las angustias
sobornar tragos acedos y blandas penas
sacar insomnios debajo de la almohada
aspirar y exhalar noches con llanto
exhumar las felices
dar tregua a viejos amores
o venderme en los mercados
al infame precio de recias caricias
susurrarles al oído a unas cuantas distracciones
mientras friega en la pileta su cara
baldía soledad que no sospecho el nombre
tendré que buscar mi índice en agendas
saber de mí en los diccionarios
grabar esta voz en el teléfono y llamarme equivocadamente
alguna vez, cuando ya no pueda recordarme
tragar furias y unas cuantas contiendas
pisar distraído los recelos, las angustias
sobornar tragos acedos y blandas penas
sacar insomnios debajo de la almohada
aspirar y exhalar noches con llanto
exhumar las felices
dar tregua a viejos amores
o venderme en los mercados
al infame precio de recias caricias
susurrarles al oído a unas cuantas distracciones
mientras friega en la pileta su cara
baldía soledad que no sospecho el nombre
tendré que buscar mi índice en agendas
saber de mí en los diccionarios
grabar esta voz en el teléfono y llamarme equivocadamente
alguna vez, cuando ya no pueda recordarme
Ventanas paralelas
(Cuando posea lo absoluto…
Cuando todo pueda asirlo).
Lapso estricto en que la felicidad me colma.
Atestado ya de amores arbitrarios
y sonámbula locura…
De fuegos extintos y vigores que arremeten.
Fatiga impostergable de los tiempos viriles.
Vivaz silencio que me atañe finalmente.
Aunque perfecto parezca todo
y nada a lo perfecto se parezca…
No seré quien vacile.
Socavando bases obstinadas,
alzo próceres en mármoles azules…
Rotundos un tiempo.
Si bien, frágiles por siempre en un segundo.
Cuando todo pueda asirlo).
Lapso estricto en que la felicidad me colma.
Atestado ya de amores arbitrarios
y sonámbula locura…
De fuegos extintos y vigores que arremeten.
Fatiga impostergable de los tiempos viriles.
Vivaz silencio que me atañe finalmente.
Aunque perfecto parezca todo
y nada a lo perfecto se parezca…
No seré quien vacile.
Socavando bases obstinadas,
alzo próceres en mármoles azules…
Rotundos un tiempo.
Si bien, frágiles por siempre en un segundo.
domingo, 15 de febrero de 2009
Visita de ausencia
Hago planes…
Ansío persuadir mi desconfianza.
Te dibujo en manos visitando mi desvelo.
Porfiado como una herida
desordenas lo que siento.
Persistes infalible por las noches
como el fiel reflejo en los espejos.
Y te vas ansioso y sin consuelo,
dejando en mi deseo los antojos,
moribundos y acechando tu regreso.
Ansío persuadir mi desconfianza.
Te dibujo en manos visitando mi desvelo.
Porfiado como una herida
desordenas lo que siento.
Persistes infalible por las noches
como el fiel reflejo en los espejos.
Y te vas ansioso y sin consuelo,
dejando en mi deseo los antojos,
moribundos y acechando tu regreso.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Yo no soy un perro pero a veces
A veces me siento un perro.
Ladro, me fatigo y orino las paredes.
Miro a mi perro que no se altera en absoluto
y me doy cuenta que sólo soy yo, triste y obstinado.
Ladro, me fatigo y orino las paredes.
Miro a mi perro que no se altera en absoluto
y me doy cuenta que sólo soy yo, triste y obstinado.
domingo, 18 de enero de 2009
Rambla Sur
El silencio y un poco de mar
que es tan gigante y hoy está dormido.
Los huecos entre las rocas son bocas del agua
y hay colores en los peces grises que danzan las horas tardías.
Barcos por doquier y se respira puerto.
A un costado, acostumbrada a su algarabía,
la ciudad se sacude el verano,
despertando en luces la inevitable noche.
No es la postal de siempre cuando el silencio se prolonga,
un pescador se lleva su escasa sombra y baldes vacíos,
un navío perfora al sol diluyendo sus misterios
y cae vencido, sujetando su rojo anclaje al cielo.
Se recoge la palabra y asciende pateando rocas,
silba entre los altos edificios, un caminante distraído
que procura un testamento en algún paisaje
con sabor a lunes en su fugaz destierro.
que es tan gigante y hoy está dormido.
Los huecos entre las rocas son bocas del agua
y hay colores en los peces grises que danzan las horas tardías.
Barcos por doquier y se respira puerto.
A un costado, acostumbrada a su algarabía,
la ciudad se sacude el verano,
despertando en luces la inevitable noche.
No es la postal de siempre cuando el silencio se prolonga,
un pescador se lleva su escasa sombra y baldes vacíos,
un navío perfora al sol diluyendo sus misterios
y cae vencido, sujetando su rojo anclaje al cielo.
Se recoge la palabra y asciende pateando rocas,
silba entre los altos edificios, un caminante distraído
que procura un testamento en algún paisaje
con sabor a lunes en su fugaz destierro.
sábado, 25 de octubre de 2008
domingo, 19 de octubre de 2008
TRES MICRORRELATOS
Despedida
Mi sombra despertó temprano aquella mañana. Observó mi rostro, mis escuálidas manos y sacó una sombra de rosa que colocó en mi pecho.
Se fue por la sombra, cantando bajito.
Impresión salvada
El paracaídas se abrió justo a tiempo ante la mirada estupefacta del público. Nadie vio el impacto del cuerpo, por suerte.
Reflejo
Cuando abrió los ojos, la imagen del espejo lo miró con retraso.
Mi sombra despertó temprano aquella mañana. Observó mi rostro, mis escuálidas manos y sacó una sombra de rosa que colocó en mi pecho.
Se fue por la sombra, cantando bajito.
Impresión salvada
El paracaídas se abrió justo a tiempo ante la mirada estupefacta del público. Nadie vio el impacto del cuerpo, por suerte.
Reflejo
Cuando abrió los ojos, la imagen del espejo lo miró con retraso.
lunes, 29 de septiembre de 2008
OTROS ATARDECERES
Habrá otros atardeceres, serán cientos,
de colores como el sueño, de pálidos rojos
y hasta grises, lejanos, como los recuerdos.
Habrá noches claras y días sin tus ojos
y todo será una bruma sin sonido,
una espesa lluvia que depondrá mi piel
Y roerá mis huesos…
Habrá otras lunas en silencio,
esperando la luz Improvisada del día venidero,
su alba interminable de socorros congelados.
Habrá otras lunas, sí…
pero no serán las mismas,
ni el crepúsculo,
ni las noches, ni los días… habrá otros,
serán interminables, serán mi fatiga, mi declive impostergable.
Mil azotes serán…
porque no estarás en esos atardeceres,
ni en las lunas, y ya no habrá noche,
todo será… Una réplica insistente que te implorará el retorno.
Porque aquí;
nada es lo mismo en tu ausencia.
de colores como el sueño, de pálidos rojos
y hasta grises, lejanos, como los recuerdos.
Habrá noches claras y días sin tus ojos
y todo será una bruma sin sonido,
una espesa lluvia que depondrá mi piel
Y roerá mis huesos…
Habrá otras lunas en silencio,
esperando la luz Improvisada del día venidero,
su alba interminable de socorros congelados.
Habrá otras lunas, sí…
pero no serán las mismas,
ni el crepúsculo,
ni las noches, ni los días… habrá otros,
serán interminables, serán mi fatiga, mi declive impostergable.
Mil azotes serán…
porque no estarás en esos atardeceres,
ni en las lunas, y ya no habrá noche,
todo será… Una réplica insistente que te implorará el retorno.
Porque aquí;
nada es lo mismo en tu ausencia.
Entre tu ser y yo
Entre tu ser y mi existencia,
podrá haber o quizás hubo
un tiempo inefable, un vuelo de hojarascas
que encuentra un “ya no” irrenunciable.
Quizás no sea el tiempo, sino la distancia.
Tal vez un idioma indescifrable
o una simple esquina
que no hemos cruzado juntos.
Tal vez te he dicho no
y nunca habrás regresado.
Puede ser que me estés buscando,
que hayas existido,
que aún, tal vez, no me pienses.
Será tal vez, quizás… no sé.
LA ETERNA DUDA INDECLINABLE.
Un simple estar aquí,
coincidiendo.
Un ahora… Sólo instante…
podrá haber o quizás hubo
un tiempo inefable, un vuelo de hojarascas
que encuentra un “ya no” irrenunciable.
Quizás no sea el tiempo, sino la distancia.
Tal vez un idioma indescifrable
o una simple esquina
que no hemos cruzado juntos.
Tal vez te he dicho no
y nunca habrás regresado.
Puede ser que me estés buscando,
que hayas existido,
que aún, tal vez, no me pienses.
Será tal vez, quizás… no sé.
LA ETERNA DUDA INDECLINABLE.
Un simple estar aquí,
coincidiendo.
Un ahora… Sólo instante…
sábado, 27 de septiembre de 2008
Cuplé y retirada
Ya no estás vieja plaza de ceibos sin confín,
el tiempo se ha cobrado mis noches de amores
y de copas quebradas zozobras de un festín.
En el barrio se apagaron los últimos tambores,
dulces ecos que reclama el porvenir
y si voy a buscarte en mis recuerdos,
otra vez con mi cara pintada,
me quedaré durmiendo madrugadas,
cantando murgas que arrullaron mi tristeza,
la tibieza de sentirse, otra vez un chiquilín.
Ven a buscar la risa en los que cantan,
en los que visten ropajes de arlequín,
en los que sueñan con eternas despedidas…
Donde la murga, la murga,
la murga… nunca deje de existir.
Se encenderán las luces del tablado,
renacerán los mudos escenarios,
vendrán fantasmas del último verano
y el loco bullicio de aquella sonrisa,
se hará barrio de blancos y mulatos
al son sin tiempo de un gastado tamboril.
Yo sé muy bien que nunca volverán
los viejos duendes de una plaza sin espacios
cuando una vez te supe bien besar
aquella noche de un mágico febrero,
donde al saber la murga nos cantó
aquel cuplé que hablaba de los dos.
Ven a buscar la risa en los que cantan,
en los que visten ropajes de arlequín,
en los que sueñan con eternas despedidas…
Donde la murga, la murga,
la murga… nunca deje de existir.
Cuánto quisiera que un día el escenario
y aquella plaza volvieran a surgir
entre los cínicos recodos de algún verso
donde el letrista los pueda revivir.
Y si esto fuera posible algún verano,
allí estaré con la cara colorida,
te esperaré con mi sonrisa pintada,
para otra vez…
volver a ser un chiquilín.
Ven a buscar la risa en los que cantan
En los que visten ropajes de arlequín
En los que sueñan con eternas despedidas
Donde la murga, la murga,
La murga… nunca deje de existir.
La derrota
Salgo al encuentro de los días y en sus noches me detengo
resistiendo mesas sin voces
y espejos aconsejando mis trajes
Quiero estar aquí y en un instante donde todos
y a veces no ser testigo aniquilado
o verso sencillo socavado perenne
Salgo al insipiente asilo que es mi continente
donde la palabra es un dulce licor envenenado
que me arroja voraces condenas y me asesina
en un temblor de tinta que pienso es mi desmayo
Y busco compañía en catalejos y en lupas y en cristales
y los otros pasan de largo asumiendo la derrota
pero yo me resisto y congelo la mirada en un eco
y enciendo velas y aparto sombras como si fueran infiernos
pero ellos pasan inmutables con sus vidrios y sus espejos
que no hablan de sus trajes y a veces los envidio
y me quito los ojos y prefiero saber que están por ahí
pudriéndose…
domingo, 17 de agosto de 2008
La fiesta imposible
Voy a abrir una ventana húmeda,
una inmensa abertura por donde pienso pasar sólo un instante,
porque quiero irme en lontananza,
esgrimiendo un recuerdo, quitándole los colores al presente.
Cruzo el túnel y siendo un niño gris me siento con las rodillas sucias
sobre el moho y la gramilla.
Una pared donde apoyo mi espalda, caracoles y mis nueve años.
Las ideas livianas me llenan de júbilo.
Mi cuerpo en pugna es un amuleto con leves contusiones.
No quiero regresar, es casi la hora de la siesta… es verano y sé que soy feliz.
En un crisol de otrora mis únicos tesoros reales se mantienen inmutables.
Alcanzo a ver desde mi infancia el valle y los arroyos donde solía pescar
y las ansias se vuelven urgencias y la mueca de mi risa regodeo
y el gris ya no es hastío y lo que parece sueño es una inerte aventura.
Asciendo sobre livianas piernas muy delgadas
y todo es gigante,
los firmes álamos, un viejo ceibo y hasta el sol de las tres es imposible.
Cuánta conciencia latía por entonces, donde el tiempo se medía en juegos e inocencia…
Sé que avanzo, percibo un rumor de voces familiares y me detengo.
Hay fiesta en la casa, están todos y el eco le trae colores al presente
y ese viejo sentir de posibles reencuentros
al borde de la infamia de las cosas muertas.
Pero no quiero desaparecer en ese instante y prosigo alejando las voces
y alcanzo una rama, un escuálido paraíso… Y obtengo su copa frágil,
el horizonte, las llanuras, y más allá el bosque y el mar.
Fue allí donde se abrió esa gran ventana, allí crucé la margen
hacia un tiempo de azules y verdes distintos, un abismo de rojos
que no quiero ver, que se llenó de tiempo, que se hizo hombre
y quiere el regreso.
Dónde fue, en qué momento cerré el túnel.
En la casa hay fiesta y están todos y aún esperan.
una inmensa abertura por donde pienso pasar sólo un instante,
porque quiero irme en lontananza,
esgrimiendo un recuerdo, quitándole los colores al presente.
Cruzo el túnel y siendo un niño gris me siento con las rodillas sucias
sobre el moho y la gramilla.
Una pared donde apoyo mi espalda, caracoles y mis nueve años.
Las ideas livianas me llenan de júbilo.
Mi cuerpo en pugna es un amuleto con leves contusiones.
No quiero regresar, es casi la hora de la siesta… es verano y sé que soy feliz.
En un crisol de otrora mis únicos tesoros reales se mantienen inmutables.
Alcanzo a ver desde mi infancia el valle y los arroyos donde solía pescar
y las ansias se vuelven urgencias y la mueca de mi risa regodeo
y el gris ya no es hastío y lo que parece sueño es una inerte aventura.
Asciendo sobre livianas piernas muy delgadas
y todo es gigante,
los firmes álamos, un viejo ceibo y hasta el sol de las tres es imposible.
Cuánta conciencia latía por entonces, donde el tiempo se medía en juegos e inocencia…
Sé que avanzo, percibo un rumor de voces familiares y me detengo.
Hay fiesta en la casa, están todos y el eco le trae colores al presente
y ese viejo sentir de posibles reencuentros
al borde de la infamia de las cosas muertas.
Pero no quiero desaparecer en ese instante y prosigo alejando las voces
y alcanzo una rama, un escuálido paraíso… Y obtengo su copa frágil,
el horizonte, las llanuras, y más allá el bosque y el mar.
Fue allí donde se abrió esa gran ventana, allí crucé la margen
hacia un tiempo de azules y verdes distintos, un abismo de rojos
que no quiero ver, que se llenó de tiempo, que se hizo hombre
y quiere el regreso.
Dónde fue, en qué momento cerré el túnel.
En la casa hay fiesta y están todos y aún esperan.
domingo, 10 de agosto de 2008
Artigas, mirando al sur.
Ciudad sin prisa nocturna ceremonia,
de inviernos lentos y estufas presurosas,
desborda el río y se lleva los caminos
y es tinta azul su vasto dominio de rocas.
Puente sin fin contrabandista de idiomas,
testigo afín de pasadas clandestinas,
hace la cruz a su antiguo Cuareim
llevando el vaivén eterno a sus orillas.
De plazas llenas de jóvenes que sueñan
con ir al sur y volver aunque eso duela.
De carritos y vueltas y más vueltas,
calesita de los coches que regresan por la cuesta
coronando aquel mojón que al cielo habla de esta tierra.
Surge desde allí su espíritu de fiesta, su carnaval guerrero,
convirtiendo al cálido febrero en sueños y esperanzas de barrios,
donde no importa el galardón, si danza en sus calles el pueblo.
Al norte estoy por decir al norte,
al norte de qué al norte de quiénes.
No es este el lugar donde he nacido,
y sin embargo vivo…
Su gente, su suelo, su tiempo,
que hoy es mío.
de inviernos lentos y estufas presurosas,
desborda el río y se lleva los caminos
y es tinta azul su vasto dominio de rocas.
Puente sin fin contrabandista de idiomas,
testigo afín de pasadas clandestinas,
hace la cruz a su antiguo Cuareim
llevando el vaivén eterno a sus orillas.
De plazas llenas de jóvenes que sueñan
con ir al sur y volver aunque eso duela.
De carritos y vueltas y más vueltas,
calesita de los coches que regresan por la cuesta
coronando aquel mojón que al cielo habla de esta tierra.
Surge desde allí su espíritu de fiesta, su carnaval guerrero,
convirtiendo al cálido febrero en sueños y esperanzas de barrios,
donde no importa el galardón, si danza en sus calles el pueblo.
Al norte estoy por decir al norte,
al norte de qué al norte de quiénes.
No es este el lugar donde he nacido,
y sin embargo vivo…
Su gente, su suelo, su tiempo,
que hoy es mío.
miércoles, 30 de julio de 2008
domingo, 27 de julio de 2008
TREINTA POEMAS DE MI JUVENTUD
Te quiero escribir un tango
que se parece a todos y no es ninguno,
que nació un domingo a contramano
y lleva tus ojos sorprendidos.
No tiene bandoneón ni contrapunto,
se canta solamente en el olvido.
No hay lunfardo en sus versos aburridos,
y no es de este tiempo, su tiempo está conmigo.
Aquí no está la vieja ni la primera novia,
el barrio sigue siendo el mismo.
No habrá bulín ni madreselvas…
Y al sur, el arrabal, está dormido.
Sin caminitos, los duendes de la infancia se acodaron,
a la triste lumbre de un farol envejecido,
a seducir magnolias de asfalto y vereda,
mujeres sin malevos,
anfitrionas audaces del deseo.
El tango de mis viejos, clarines del tiempo lejano
al estruendo del bar sin mesitas ni vitrolas,
le reclama al café del silencio
un cigarro en la oreja y el silbido eterno a sus milongas.
Ya no hay tangos como aquellos.
La edad del aire que en mis entrañas arrancó la melodía.
No volveré, ya no vuelvo. Sumergido en tantas voces extinguidas.
***
Dos corazones
Yo tengo dos corazones.
Uno de carne a mi diestra,
que late al compás de mi sangre nueva.
Y otro a mi izquierda, de madera,
que late al son de sus cuerdas.
Cuando juntos se entremezclan,
nace al filo de una nueva era,
el canto y las voces de todas las voces
que no suenan.
Y es el viento el testigo unánime
de este aliento,
que proclama la revuelta…
la lucha del obrero, la miseria de los hombres,
la pena, tristeza, canto amargo que no cesa.
Yo tengo dos corazones
que no divorcian sus despensas,
de Canciones Chuecas, Zitarrosas, Puglieses,
Silvios y tangueses.
Yo tengo dos corazones y en mis dedos…
nacen notas que otros resistieron.
Las notas del exilio, las notas de mi pueblo,
las notas de los muertos que nunca aparecieron.
Y el día que no cante, y el día que mis dedos
se acobarden por el miedo…
quíteme Dios esta guitarra.
Y pártame Dios, el pecho.
***
Te llevas mis preciados desajustes,
mis versos que nadie admira,
la cuna de este niño que arremete los brazos de una duda,
y un reloj sin cuerda
que se encarga de mis horas destruidas.
Si a tu escasa fantasía le sorprende mi delirio,
y tienes a tu espacio saturado de otras lunas,
menos llenas que las mías,
no hagas nido en mi locura,
y derrocha la mentira que se ajusta a tu medida.
Regresa al templo que te eriges confundida,
y deja en la cumbre de una noche,
mi esperanza,
apenas encendida.
***
Es por eso...
No eres simple,
ni te amo eternamente.
Nunca juré nada toda la vida,
ni te cedí mi tiempo entero.
Jamás dije cosas tales,
ni repito constantemente
palabras de amor.
Me bastan simples cosas
para quererte:
tus labios,
tus palabras de medianoche,
el calor de tus brazos,
mis mediodías.
Para qué entonces
creer que será eterno,
si es por eso que me gusta.
***
Ustedes
La gente habla de mí,
de nosotros,
de ustedes.
Hablan de cosas que no importan,
del dinero,
del mercado y los precios.
Ellos hablan,
y yo los sigo a veces,
y les hablo de mi vida,
de mi pequeñas alegrías,
de este mundo que me lleva.
Les hablo del tiempo,
de los amores,
y ellos insisten,
y hacen que escuchan,
y hacen gestos,
y muecas preocupadas.
Aún así, sé que no les importa,
y me voy,
y todos se irán,
y nada habrá importado.
Pero ellos,
siguen hablando...
***
Sentido del tiempo
Hay extraños perfumes
que me recuerdan un pasado.
No sé si son imágenes
o pequeñas ráfagas de pensamiento,
quizás a jazmín
o a tierra mojada.
La noche
y el aroma a fresco pasto
y rocío.
Hay perfumes...
aroma a gente que ya no está.
Olor a condimento en la cocina
a pucheros y estofados,
a dulces y tortas.
Hay olor a ropa que se plancha,
olor a piel y a besos.
Hay otros que se confunden,
aquellos de camas prestadas,
de jabones y colonias.
Y olor también a sufrimiento.
Poco a poco,
una lágrima resbala imprudente,
es ese olor que nos duele...
perfumes de otros tiempos.
***
Inadvertidamente
Tan siquiera una palabra
un gesto apretado
una risa
quebrada
y al pasar
te pido tan siquiera
el roce
de tu cuerpo
tu rabia trémula
tan siquiera
tu odio
tu rebeldía
mírame
dime horribles cosas
hazme importante
aunque sea a gritos
aquí estaré
sabiendo que te burlas
que me sabes
que nada de mí te pertenece
no pases sin llevarme en tu mirada
sin saber cómo he amanecido
aunque sea a gritos
llévame en tu mirada.
***
Después
Quién heredará la tierra
cuando yo falte.
Pisará mis huellas desde la tarde.
Dónde pondrá mis cosas en el estante
o juzgará bohemia mi pena andante.
Quién mirará al río
Como lo hago.
Contará las hojas del sauce alado y
y torne rendido al amor quedado.
Quién sino yo, verterá la idea,
la suerte del mundo que he pensado.
Cerrará ventanas al sol de mayo
y cantará preludios al desolado.
No estará.
Mirará al mundo con otras manos.
Nunca sabré si el verde prado
será verde a mí pintado.
No amará como yo he amado,
ni bailará como he bailado.
¿Dejará de cantar
por andar vagando?
¿Morirá también
como lo he pensado?
Quién me dirá que tal vez mañana
ya no habrá nada.
¿Nacerá llorando como he nacido?
Quién tendrá la risa, que yo he tenido.
***
Inalterable me estoy,
como esperando lo que sé,
no tiene espera.
Un tiempo irreductible,
Inalterable,
piadoso, no inventado por la sutileza humana.
Y el afán de mentir
lo que es naturalmente manifiesto.
Partiendo de esta seguridad
que en nada me excusa,
hago amigos que en el simple instante ya no son.
Hago recuerdos para mis futuras soledades
y sigo…
Sintiendo el viento siempre frío en un costado.
Lo todo es tan vano
como la voluntad de conservarlo,
y sin embargo lo necesito.
No menos necesario es tener seguro un presente
para vanagloriarse de ideales
y añoranzas,
cuando estemos cansados del tiempo,
y de la realeza de los sueños mentidos.
***
Anoche me abrazó la tristeza.
Tenía olor rancio,
a humedad,
a colgada en un perchero,
a moho
y a mierda.
Me abrazó tan fuerte que creo haberla amado
y entonces la cubrí con mi brazo entumecido.
Rodamos por las sábanas,
me hizo el amor cabizbaja
como sólo ella sabe hacerlo,
y me impregnó su hedor a tiempo,
a víctimas,
a qué sé yo cuántos amantes.
¡Gracias tristeza!
Hasta el próximo fin de semana.
***
Esta soledad que nos habita
a veces se acoda demasiado placentera,
muda sus ropas, sus improvisadas telarañas
y se instala en un rincón humedecido.
Nos mira intransigente,
abarrota nuestros muebles de nostalgias
y hasta se ríe, impía, soberana,
lubricando su tiempo con nuestras lágrimas.
La vemos, desvencijada, intrigante y en desuso…
¡Pero qué grata compañía es a veces!… Porque allí está,
cuando nada nos queda.
***
Muerte súbita
Asisto a tus funerales,
y me río de tu muerte complaciente y triste.
Llego a casa y mis treinta años me aniquilan
a preguntas injuriosas.
Se han olvidado de mí…
Y yo tengo un poco de culpa,
que es mía…
y un tanto ajena.
Nadie me dijo que a veces la ausencia
quita el hambre de la risa
y que es también bastarda del silencio.
Repito en la noche más profunda
cien veces tu nombre en vano,
pero tú ya no eres tú,
ni soy yo, a quien te has llevado tan lejos.
***
Quiero tu voz, tu sangre,
tu enjambre de risas destornillando mi angustia.
Subo al cielo en los brazos de tu optimismo,
y allí,
ante dios,
juramos que este amor
es un maldito vicio.
***
Te perdono mis insomnios,
y la mueca sorprendida
que atrapó la comisura de mis labios.
Te perdono la falta absoluta de recato,
porque fue amor del bueno…
Y hasta la falta de maltrato
te perdono.
Puedes volver y hacer de cuenta
que no ha pasado nada,
pues perdono tu sonrisa
que ha curado mis antojos.
Nadie sabe del mañana,
y festejo y no te miento,
que le hayas dado al alma
su segundo encuentro.
Pero hay algo,
y eso sí no te perdono…
Que hayas clausurado tu memoria
cual si tú, fueses dueño de mis horas.
Que no te permitas ni intentes encontrar,
en mi mirada
la respuesta a tus días y mañanas:
que seguirán estando solas,
sin huecos en tu almohada,
mojando la melancolía…
Esa,
que no te abraza.
***
Impulso a mares
Soy un hombre,
y la palabra hombre me suena a astillero,
a mármol frío a rosa sin perfume.
Soy un hombre que está perdido,
que se precipita a mares y encuentra sólo ríos,
y hasta lagunas muertas, congeladas.
Dependo de esta ventana que me llama al día,
que me muestra la tarde oscura y otra vez la noche,
ajada de silencio y ausencias.
***
No existe la mujer bella.
No existe la riqueza,
ni el resplandor de luz después de la muerte…
Pero existen tus ojos y tu sonrisa...
Allí, indiscutiblemente el hombre juega a lo imposible.
***
Intangible posesión
Eso, que nunca pensamos lejano,
que indudablemente era nuestro,
aquello, que nadie cuestionaba suyo por ser ajeno,
que inconscientemente se pensaba como inserto en nosotros,
como arremetido, enraizado, sujetado y asumido,
eso, que parecía llevar nuestro nombre porque si no, no tenía sentido,
aquello, que era propio y tan mío y cercano
que tan simple y arraigado, adherido, atrapado,
y que a veces se perdía y volvía y continuaba
apresado en mi destino,
que llevó mi rostro, que se cruzó en mi camino.
Eso, que no sé por qué estaba y sin embargo…
Eso… ya no está conmigo.
***
Nostalgias
Hoy todo es amarillo
Habrás notado que se ha ido el ruido,
esa risa tuya,
esa danza joven de tu cuerpo,
mi música preferida.
Qué difícil decírtelo.
Cuántas noches nos bebimos,
cuántos silencios no hicimos,
la primera vez que vi tus ojos
nunca fueron los mismos.
Y aunque a veces me conformo
con decírtelo al oído,
mañana estaré esperando
que siempre vuelvas conmigo .
***
Desafiaste mi boca con tus besos aburridos,
sucia boca de alfileres siempre listos.
En tus garras que me arañan la alegría,
me emborracha tu champaña de razones
y tu aliento a sermones sin valor.
Fría alcoba que ha impregnado la cerveza,
mi casa nada escapa a tu veneno,
las cortinas se quemaron con el sol.
Mis zapatos se aburrieron del verano
y se han puesto a discutir en un rincón.
Nada escapa a esta loca coincidencia,
la aventura de vivir juntos los dos.
En mi casa todo ha vuelto a ser como antes,
besos fríos, sin camisa y sin amor.
***
Cuando faltas,
falta mi argumento eficaz,
faltan mis palabras estudiadas
y faltan las más certeras.
Mi silueta se contrae,
mi brazo acostumbrado a rodearte
se pelea con tu espacio
que le persigue
a un costado siempre
investigando aquel hueco donde estabas.
***
Cómo haber sido siempre el mismo.
Ignoro las palabras de aquellos tiempos,
ya, seguramente, las he olvidado.
En un verso se escuchan mis pasos
por los pasillos de la casa vieja.
En un acervo de palabras nunca pensadas
aparecen tantos recuerdos sencillos como el mismo arrebato.
Eran tantas las calles con lluvias,
con tantos inviernos corriendo mis mejillas.
En el calor del abrazo de mi madre
y en un tropiezo de tiempo,
huyó por los tejados
mi memoria.
La voz del tiempo la reclama, la llama,
y ella, me está esperando aún,
con su inocencia.
***
Me inclino,
frente a la gran tumba del pasado.
Arrodillado frente a ella imploro,
retorno.
Pretendo retener recuerdos en vano,
empero vuelven a morir cuando los rezo,
y aparece el mismo entristecer,
ubicado en el brillo de aquellos ojos lejanos.
Y no son más que nuevas tumbas que nacen,
lápidas ruinosas e ideales,
y otra, y otra a su lado.
***
Bosteza la silla que siento,
aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, bosteza.
Bosteza mi cabeza, bosteza,
aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh,
y tu boca,
cómo bosteza.
Bostezan mis ojos y se dan vuelta,
y todo a mi lado también se bosteza.
Se siente el ronquido de la mesa.
Y a la luna le entró la pereza.
Y toooodo bosteeeeeeeeeeezzzzzaaaaaahhhhhh,
Todo.
El cielo duerme y se duermen los peces,
la cama se mece y todo se duerme.
Y en la mitad de la noche…
La Muerte.
***
Te pienso los jueves,
como un ritual venerable.
Acostumbrado a esas horas dedicadas a mi tiempo,
juego a reconstruir conversaciones,
y asisto a nuestras peleas,
discutiendo en vano, sosteniendo argumentos,
intentando cambiar el momento exacto
donde siempre mi orgullo te vencía.
Las voces me confunden, las puertas se cierran y el eco de los golpes
traspasan los días jueves,
y llegan a mí tus silencios,
tus palabras que fueron la impotencia,
y que hoy para mí no cuentan.
Abandono el escenario, el telón del ayer,
mi ensayo mediocre,
y dejo que los días continúen,
su carrera interminable.
***
Tributos y enhorabuena
En tu puerta escribí mi nombre
y acicalé mi memoria con el resto del día.
Di tributos y enhorabuena
a los más tremendos pensamientos.
Sensual y plácido
subí a la cima
en la contemplación inmediata
de tu pasos.
Te sigo y me renuevo
constantemente,
como el aire;
y tú no me conoces.
Aislado en la medianoche
estupefacta,
el calor y la fragancia del recuerdo
me hablan de ti.
Y nunca dicen nada.
***
El miedo
En un cuarto frío,
una noche,
descalzo y fatigado,
con poca ropa,
en ese rincón de la vida,
allí,
me di cuenta de aquello terrible.
Absorto,
callado,
miré la luna que ascendía en la ventana,
miré el techo,
vi unos rostros dibujados
y supe,
en ese mismo instante,
cuánta soledad nos hospeda.
***
Ayer viajé otra vez.
Es difícil esto del regreso.
A veces uno piensa que hay retorno
y todo se vuelve diferente.
Qué dejar, si al volver no se vuelve
de la misma manera.
Qué llevar, si aquello que va con nosotros
ya no es tan útil.
No existen guías ni agendas seguras
si no conoces el camino.
Ayer viajé otra vez
con mi equipaje vacío,
y en el camino alcé mañanas nuevas
y noches sumergidas
que no duraron mucho tiempo.
Cuando se inicia el viaje
no existe ningún retorno,
y aparece un tumulto de nosotros
en cada partida.
***
Me acerco al espejo.
Reviso mis nuevas arrugas
y las presento a mi memoria.
Descuelgo de la pared mis viejas fotos y les hablo
de los días que no conocieron.
La ropa que está en los anaqueles dibuja cuerpos escondidos
y mis nuevos zapatos se preparan para la huida.
Mi voz discute la presencia de los niños
y prefiere el silencio.
Regreso al espejo y su imagen
tomó unas vacaciones.
Dónde están las cosas sencillas,
las que antes me eran tan familiares.
Me acerco al espejo, allí,
donde antes estaba...
y aquel que fui,
tampoco asistió a la cita.
***
Se invade de voces tu mente,
resuena añejo el pasado.
Dónde quedó tu beso aniquilado…
Aquellos ojos de rosa y mármol,
tu eterna aurora en penumbra,
Mi fuga a mares.
Mi noche… anclada en tu velero.
***
Enciendo la estufa y no estás.
Los leños se resisten a la hoguera.
Una estela de chispas se esfumina en el aire
y caen al suelo cenizas de pensamiento.
Hace frío y está oscura la habitación.
El fuego ha desistido,
así como el tiempo nuestro
se enfría y me alerta rumores.
Me siento a contemplar el humo
y entre sus dibujos estamos juntos,
pero el humo se aparta, y todo se aleja
y el invierno está allí y yo estoy solo,
y exhalo aliento a mis manos.
***
que se parece a todos y no es ninguno,
que nació un domingo a contramano
y lleva tus ojos sorprendidos.
No tiene bandoneón ni contrapunto,
se canta solamente en el olvido.
No hay lunfardo en sus versos aburridos,
y no es de este tiempo, su tiempo está conmigo.
Aquí no está la vieja ni la primera novia,
el barrio sigue siendo el mismo.
No habrá bulín ni madreselvas…
Y al sur, el arrabal, está dormido.
Sin caminitos, los duendes de la infancia se acodaron,
a la triste lumbre de un farol envejecido,
a seducir magnolias de asfalto y vereda,
mujeres sin malevos,
anfitrionas audaces del deseo.
El tango de mis viejos, clarines del tiempo lejano
al estruendo del bar sin mesitas ni vitrolas,
le reclama al café del silencio
un cigarro en la oreja y el silbido eterno a sus milongas.
Ya no hay tangos como aquellos.
La edad del aire que en mis entrañas arrancó la melodía.
No volveré, ya no vuelvo. Sumergido en tantas voces extinguidas.
***
Dos corazones
Yo tengo dos corazones.
Uno de carne a mi diestra,
que late al compás de mi sangre nueva.
Y otro a mi izquierda, de madera,
que late al son de sus cuerdas.
Cuando juntos se entremezclan,
nace al filo de una nueva era,
el canto y las voces de todas las voces
que no suenan.
Y es el viento el testigo unánime
de este aliento,
que proclama la revuelta…
la lucha del obrero, la miseria de los hombres,
la pena, tristeza, canto amargo que no cesa.
Yo tengo dos corazones
que no divorcian sus despensas,
de Canciones Chuecas, Zitarrosas, Puglieses,
Silvios y tangueses.
Yo tengo dos corazones y en mis dedos…
nacen notas que otros resistieron.
Las notas del exilio, las notas de mi pueblo,
las notas de los muertos que nunca aparecieron.
Y el día que no cante, y el día que mis dedos
se acobarden por el miedo…
quíteme Dios esta guitarra.
Y pártame Dios, el pecho.
***
Te llevas mis preciados desajustes,
mis versos que nadie admira,
la cuna de este niño que arremete los brazos de una duda,
y un reloj sin cuerda
que se encarga de mis horas destruidas.
Si a tu escasa fantasía le sorprende mi delirio,
y tienes a tu espacio saturado de otras lunas,
menos llenas que las mías,
no hagas nido en mi locura,
y derrocha la mentira que se ajusta a tu medida.
Regresa al templo que te eriges confundida,
y deja en la cumbre de una noche,
mi esperanza,
apenas encendida.
***
Es por eso...
No eres simple,
ni te amo eternamente.
Nunca juré nada toda la vida,
ni te cedí mi tiempo entero.
Jamás dije cosas tales,
ni repito constantemente
palabras de amor.
Me bastan simples cosas
para quererte:
tus labios,
tus palabras de medianoche,
el calor de tus brazos,
mis mediodías.
Para qué entonces
creer que será eterno,
si es por eso que me gusta.
***
Ustedes
La gente habla de mí,
de nosotros,
de ustedes.
Hablan de cosas que no importan,
del dinero,
del mercado y los precios.
Ellos hablan,
y yo los sigo a veces,
y les hablo de mi vida,
de mi pequeñas alegrías,
de este mundo que me lleva.
Les hablo del tiempo,
de los amores,
y ellos insisten,
y hacen que escuchan,
y hacen gestos,
y muecas preocupadas.
Aún así, sé que no les importa,
y me voy,
y todos se irán,
y nada habrá importado.
Pero ellos,
siguen hablando...
***
Sentido del tiempo
Hay extraños perfumes
que me recuerdan un pasado.
No sé si son imágenes
o pequeñas ráfagas de pensamiento,
quizás a jazmín
o a tierra mojada.
La noche
y el aroma a fresco pasto
y rocío.
Hay perfumes...
aroma a gente que ya no está.
Olor a condimento en la cocina
a pucheros y estofados,
a dulces y tortas.
Hay olor a ropa que se plancha,
olor a piel y a besos.
Hay otros que se confunden,
aquellos de camas prestadas,
de jabones y colonias.
Y olor también a sufrimiento.
Poco a poco,
una lágrima resbala imprudente,
es ese olor que nos duele...
perfumes de otros tiempos.
***
Inadvertidamente
Tan siquiera una palabra
un gesto apretado
una risa
quebrada
y al pasar
te pido tan siquiera
el roce
de tu cuerpo
tu rabia trémula
tan siquiera
tu odio
tu rebeldía
mírame
dime horribles cosas
hazme importante
aunque sea a gritos
aquí estaré
sabiendo que te burlas
que me sabes
que nada de mí te pertenece
no pases sin llevarme en tu mirada
sin saber cómo he amanecido
aunque sea a gritos
llévame en tu mirada.
***
Después
Quién heredará la tierra
cuando yo falte.
Pisará mis huellas desde la tarde.
Dónde pondrá mis cosas en el estante
o juzgará bohemia mi pena andante.
Quién mirará al río
Como lo hago.
Contará las hojas del sauce alado y
y torne rendido al amor quedado.
Quién sino yo, verterá la idea,
la suerte del mundo que he pensado.
Cerrará ventanas al sol de mayo
y cantará preludios al desolado.
No estará.
Mirará al mundo con otras manos.
Nunca sabré si el verde prado
será verde a mí pintado.
No amará como yo he amado,
ni bailará como he bailado.
¿Dejará de cantar
por andar vagando?
¿Morirá también
como lo he pensado?
Quién me dirá que tal vez mañana
ya no habrá nada.
¿Nacerá llorando como he nacido?
Quién tendrá la risa, que yo he tenido.
***
Inalterable me estoy,
como esperando lo que sé,
no tiene espera.
Un tiempo irreductible,
Inalterable,
piadoso, no inventado por la sutileza humana.
Y el afán de mentir
lo que es naturalmente manifiesto.
Partiendo de esta seguridad
que en nada me excusa,
hago amigos que en el simple instante ya no son.
Hago recuerdos para mis futuras soledades
y sigo…
Sintiendo el viento siempre frío en un costado.
Lo todo es tan vano
como la voluntad de conservarlo,
y sin embargo lo necesito.
No menos necesario es tener seguro un presente
para vanagloriarse de ideales
y añoranzas,
cuando estemos cansados del tiempo,
y de la realeza de los sueños mentidos.
***
Anoche me abrazó la tristeza.
Tenía olor rancio,
a humedad,
a colgada en un perchero,
a moho
y a mierda.
Me abrazó tan fuerte que creo haberla amado
y entonces la cubrí con mi brazo entumecido.
Rodamos por las sábanas,
me hizo el amor cabizbaja
como sólo ella sabe hacerlo,
y me impregnó su hedor a tiempo,
a víctimas,
a qué sé yo cuántos amantes.
¡Gracias tristeza!
Hasta el próximo fin de semana.
***
Esta soledad que nos habita
a veces se acoda demasiado placentera,
muda sus ropas, sus improvisadas telarañas
y se instala en un rincón humedecido.
Nos mira intransigente,
abarrota nuestros muebles de nostalgias
y hasta se ríe, impía, soberana,
lubricando su tiempo con nuestras lágrimas.
La vemos, desvencijada, intrigante y en desuso…
¡Pero qué grata compañía es a veces!… Porque allí está,
cuando nada nos queda.
***
Muerte súbita
Asisto a tus funerales,
y me río de tu muerte complaciente y triste.
Llego a casa y mis treinta años me aniquilan
a preguntas injuriosas.
Se han olvidado de mí…
Y yo tengo un poco de culpa,
que es mía…
y un tanto ajena.
Nadie me dijo que a veces la ausencia
quita el hambre de la risa
y que es también bastarda del silencio.
Repito en la noche más profunda
cien veces tu nombre en vano,
pero tú ya no eres tú,
ni soy yo, a quien te has llevado tan lejos.
***
Quiero tu voz, tu sangre,
tu enjambre de risas destornillando mi angustia.
Subo al cielo en los brazos de tu optimismo,
y allí,
ante dios,
juramos que este amor
es un maldito vicio.
***
Te perdono mis insomnios,
y la mueca sorprendida
que atrapó la comisura de mis labios.
Te perdono la falta absoluta de recato,
porque fue amor del bueno…
Y hasta la falta de maltrato
te perdono.
Puedes volver y hacer de cuenta
que no ha pasado nada,
pues perdono tu sonrisa
que ha curado mis antojos.
Nadie sabe del mañana,
y festejo y no te miento,
que le hayas dado al alma
su segundo encuentro.
Pero hay algo,
y eso sí no te perdono…
Que hayas clausurado tu memoria
cual si tú, fueses dueño de mis horas.
Que no te permitas ni intentes encontrar,
en mi mirada
la respuesta a tus días y mañanas:
que seguirán estando solas,
sin huecos en tu almohada,
mojando la melancolía…
Esa,
que no te abraza.
***
Impulso a mares
Soy un hombre,
y la palabra hombre me suena a astillero,
a mármol frío a rosa sin perfume.
Soy un hombre que está perdido,
que se precipita a mares y encuentra sólo ríos,
y hasta lagunas muertas, congeladas.
Dependo de esta ventana que me llama al día,
que me muestra la tarde oscura y otra vez la noche,
ajada de silencio y ausencias.
***
No existe la mujer bella.
No existe la riqueza,
ni el resplandor de luz después de la muerte…
Pero existen tus ojos y tu sonrisa...
Allí, indiscutiblemente el hombre juega a lo imposible.
***
Intangible posesión
Eso, que nunca pensamos lejano,
que indudablemente era nuestro,
aquello, que nadie cuestionaba suyo por ser ajeno,
que inconscientemente se pensaba como inserto en nosotros,
como arremetido, enraizado, sujetado y asumido,
eso, que parecía llevar nuestro nombre porque si no, no tenía sentido,
aquello, que era propio y tan mío y cercano
que tan simple y arraigado, adherido, atrapado,
y que a veces se perdía y volvía y continuaba
apresado en mi destino,
que llevó mi rostro, que se cruzó en mi camino.
Eso, que no sé por qué estaba y sin embargo…
Eso… ya no está conmigo.
***
Nostalgias
Hoy todo es amarillo
Habrás notado que se ha ido el ruido,
esa risa tuya,
esa danza joven de tu cuerpo,
mi música preferida.
Qué difícil decírtelo.
Cuántas noches nos bebimos,
cuántos silencios no hicimos,
la primera vez que vi tus ojos
nunca fueron los mismos.
Y aunque a veces me conformo
con decírtelo al oído,
mañana estaré esperando
que siempre vuelvas conmigo .
***
Desafiaste mi boca con tus besos aburridos,
sucia boca de alfileres siempre listos.
En tus garras que me arañan la alegría,
me emborracha tu champaña de razones
y tu aliento a sermones sin valor.
Fría alcoba que ha impregnado la cerveza,
mi casa nada escapa a tu veneno,
las cortinas se quemaron con el sol.
Mis zapatos se aburrieron del verano
y se han puesto a discutir en un rincón.
Nada escapa a esta loca coincidencia,
la aventura de vivir juntos los dos.
En mi casa todo ha vuelto a ser como antes,
besos fríos, sin camisa y sin amor.
***
Cuando faltas,
falta mi argumento eficaz,
faltan mis palabras estudiadas
y faltan las más certeras.
Mi silueta se contrae,
mi brazo acostumbrado a rodearte
se pelea con tu espacio
que le persigue
a un costado siempre
investigando aquel hueco donde estabas.
***
Cómo haber sido siempre el mismo.
Ignoro las palabras de aquellos tiempos,
ya, seguramente, las he olvidado.
En un verso se escuchan mis pasos
por los pasillos de la casa vieja.
En un acervo de palabras nunca pensadas
aparecen tantos recuerdos sencillos como el mismo arrebato.
Eran tantas las calles con lluvias,
con tantos inviernos corriendo mis mejillas.
En el calor del abrazo de mi madre
y en un tropiezo de tiempo,
huyó por los tejados
mi memoria.
La voz del tiempo la reclama, la llama,
y ella, me está esperando aún,
con su inocencia.
***
Me inclino,
frente a la gran tumba del pasado.
Arrodillado frente a ella imploro,
retorno.
Pretendo retener recuerdos en vano,
empero vuelven a morir cuando los rezo,
y aparece el mismo entristecer,
ubicado en el brillo de aquellos ojos lejanos.
Y no son más que nuevas tumbas que nacen,
lápidas ruinosas e ideales,
y otra, y otra a su lado.
***
Bosteza la silla que siento,
aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, bosteza.
Bosteza mi cabeza, bosteza,
aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh,
y tu boca,
cómo bosteza.
Bostezan mis ojos y se dan vuelta,
y todo a mi lado también se bosteza.
Se siente el ronquido de la mesa.
Y a la luna le entró la pereza.
Y toooodo bosteeeeeeeeeeezzzzzaaaaaahhhhhh,
Todo.
El cielo duerme y se duermen los peces,
la cama se mece y todo se duerme.
Y en la mitad de la noche…
La Muerte.
***
Te pienso los jueves,
como un ritual venerable.
Acostumbrado a esas horas dedicadas a mi tiempo,
juego a reconstruir conversaciones,
y asisto a nuestras peleas,
discutiendo en vano, sosteniendo argumentos,
intentando cambiar el momento exacto
donde siempre mi orgullo te vencía.
Las voces me confunden, las puertas se cierran y el eco de los golpes
traspasan los días jueves,
y llegan a mí tus silencios,
tus palabras que fueron la impotencia,
y que hoy para mí no cuentan.
Abandono el escenario, el telón del ayer,
mi ensayo mediocre,
y dejo que los días continúen,
su carrera interminable.
***
Tributos y enhorabuena
En tu puerta escribí mi nombre
y acicalé mi memoria con el resto del día.
Di tributos y enhorabuena
a los más tremendos pensamientos.
Sensual y plácido
subí a la cima
en la contemplación inmediata
de tu pasos.
Te sigo y me renuevo
constantemente,
como el aire;
y tú no me conoces.
Aislado en la medianoche
estupefacta,
el calor y la fragancia del recuerdo
me hablan de ti.
Y nunca dicen nada.
***
El miedo
En un cuarto frío,
una noche,
descalzo y fatigado,
con poca ropa,
en ese rincón de la vida,
allí,
me di cuenta de aquello terrible.
Absorto,
callado,
miré la luna que ascendía en la ventana,
miré el techo,
vi unos rostros dibujados
y supe,
en ese mismo instante,
cuánta soledad nos hospeda.
***
Ayer viajé otra vez.
Es difícil esto del regreso.
A veces uno piensa que hay retorno
y todo se vuelve diferente.
Qué dejar, si al volver no se vuelve
de la misma manera.
Qué llevar, si aquello que va con nosotros
ya no es tan útil.
No existen guías ni agendas seguras
si no conoces el camino.
Ayer viajé otra vez
con mi equipaje vacío,
y en el camino alcé mañanas nuevas
y noches sumergidas
que no duraron mucho tiempo.
Cuando se inicia el viaje
no existe ningún retorno,
y aparece un tumulto de nosotros
en cada partida.
***
Me acerco al espejo.
Reviso mis nuevas arrugas
y las presento a mi memoria.
Descuelgo de la pared mis viejas fotos y les hablo
de los días que no conocieron.
La ropa que está en los anaqueles dibuja cuerpos escondidos
y mis nuevos zapatos se preparan para la huida.
Mi voz discute la presencia de los niños
y prefiere el silencio.
Regreso al espejo y su imagen
tomó unas vacaciones.
Dónde están las cosas sencillas,
las que antes me eran tan familiares.
Me acerco al espejo, allí,
donde antes estaba...
y aquel que fui,
tampoco asistió a la cita.
***
Se invade de voces tu mente,
resuena añejo el pasado.
Dónde quedó tu beso aniquilado…
Aquellos ojos de rosa y mármol,
tu eterna aurora en penumbra,
Mi fuga a mares.
Mi noche… anclada en tu velero.
***
Enciendo la estufa y no estás.
Los leños se resisten a la hoguera.
Una estela de chispas se esfumina en el aire
y caen al suelo cenizas de pensamiento.
Hace frío y está oscura la habitación.
El fuego ha desistido,
así como el tiempo nuestro
se enfría y me alerta rumores.
Me siento a contemplar el humo
y entre sus dibujos estamos juntos,
pero el humo se aparta, y todo se aleja
y el invierno está allí y yo estoy solo,
y exhalo aliento a mis manos.
***
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